Vivir en familia contagia la fe
En este tiempo de gracia que es la Pascua, los cristianos de la Diócesis de Urgel ponemos en manos de Cristo Resucitado los 3 objetivos prioritarios de nuestro trabajo pastoral de los próximos años: la familia, la pastoral vocacional y la catequesis. De todo ello tomamos conciencia en nuestra reflexión dominical.
Precisamente hoy culmina la Semana de la familia, una buena iniciativa para preparar el Encuentro Mundial de las Familias de julio, con la presencia del Papa. Es bueno darnos cuenta de la realidad de las familias, y los contrastes que puede representar su situación con la propuesta de vida que nos hace Jesús. La Delegación diocesana para la familia y la vida nos ayuda con estos 4 temas de reflexión:
1. Nuestra vida como pareja
Es bien cierto que sin amor la persona humana no puede ni vivir ni encontrar sentido. Hace falta revelarle el amor. Y el hombre y la mujer están creados el uno para el otro, se ayudan uno a otro. Un amor destinado a ser bendecido por Dios, a ser fecundo y a realizarse en la obra común de salvaguarda de la creación y de hacer crecer la familia. ¿Cómo vivís hoy vuestro amor los matrimonios? ¿Y los prometidos que os estáis preparando? Cristo Resucitado viene a hacer más firme el amor con qué os queréis, y a iluminarlo y purificarlo para que sea semejante al suyo.
2. La vida en familia y de la familia
La casa de Jesús, María y José en Nazaret es ejemplo de vida para todas las familias cristianas. Hace falta imitar las virtudes, mejorando las relaciones para que nuestras familias sean escuelas de humanidad, con comunicación espiritual, compartiendo criterios y colaborando en la educación de unos i otros, jóvenes, adultos y ancianos. Cristo Resucitado nos ayudará a renovar la misión insustituible de la familia en todos los campos de la vida, no copiando los modelos que la deshacen sino viviendo con libertad los “nuevos” criterios de conducta que Él nos da.
3. La familia, transmisora de la fe
Hacer discípulos es una responsabilidad que nace de la Pascua. Los bautizados debemos hacer discípulos de Cristo, cooperando con el Espíritu Santo en su obra de salvación de la humanidad. Si la fe es para nosotros un gran tesoro de amor y de felicidad, sentiremos la necesidad de transmitirla, especialmente a quienes más queremos: la familia. Y debemos hacerlo con palabras y con testimonio de vida, con la catequesis adecuada y con los valores cristianos que queremos hagan suyos. Cristo Resucitado dará eficacia a nuestro pequeño esfuerzo y nos ayudará a vencer los obstáculos de una cultura ambiental que no nos ayuda nada.
4. La oración en familia y con la familia.
La familia es “la iglesia doméstica”, y por lo tanto es el lugar insustituible para aprender a rezar. Transmitiremos la fe si enseñamos a rezar, a establecer una relación viva con Dios, que pasa por la oración y la celebración de los sacramentos acompañados por quien también vivimos juntos las demás cosas. Cristo Resucitado nos enseñará a encontrar los medios adecuados para fomentar la oración, buscar la luz de Dios, ir juntos a misa y comentar las vivencies espirituales.
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell