Llamados por Cristo que llaman a otros (2)
Cristo Resucitado, el Buen Pastor, bendice los 3 objetivos prioritarios del trabajo pastoral a la Diócesis de Urgell en los próximos años: familia, pastoral vocacional y catequesis. Hoy le pedimos que la pastoral vocacional se mantenga bien viva en la Diócesis y se desvelen vocaciones a la vida cristiana comprometida, a la vida consagrada y a la vida sacerdotal que tanto necesitamos.
Hacen falta nuevas actitudes en la animación vocacional diocesana. El nuevo milenio debe suponer un salto cualitativo ya que necesitamos vencer la tentación de mirar el pasado con nostalgia, y renunciar así a unas expectativas no realistas y a unas expectativas excesivamente minimalistas. Somos unos llamados por Cristo que llaman a otros, y la animación vocacional será siempre una acción natural a través del contacto directo, con actitud paciente, sin esperar cosechas fáciles ni queriendo cosechar allí dónde no se ha sembrado. Es responsabilidad de la família, de los catequistas, de los profesores de religión, de los mismos curas y de todo cristiano convencido de que tiene que ayudar a otros a encontrar a Cristo y a entregarle la vida entera.
Tenemos que volver a valorar y a practicar una pedagogía de la responsabilidad vocacional, evitando presentar un cristianismo irresponsable, fruto de una concepción subjetivista, sin un compromiso de la vida entera. Y renunciar a una interpretación de la vocación entendida como simple autorrealización, con la finalidad de lograr una situación de bienestar y de “sentirse realizado”. En cambio hace falta que la vocación sea entendida como cumplimiento de un proyecto que proviene de Dios y que me realiza en la medida en qué yo me abro al Otro y lo amo con todas las consecuencias, dando la vida por amor. Hoy hace falta activar en la animación vocacional la capacidad de respuesta a Dios al Dios que te llama.
El miedo al futuro influye negativamente en la tarea de la animación vocacional. Por eso necesitamos trabajar pastoralmente, con confianza, con la certeza que el Señor continúa llamando en cada Iglesia diocesana y en cada lugar del mundo. Nosotros no sabemos como será el siglo XXI, pero sabemos ciertamente que Dios todavía continuará llamando colaboradores suyos, y nosotros seremos responsables de comunicar su llamada a las nuevas generaciones. Tenemos que abandonar el miedo y el temor a la extinción, y no pensar tanto en las presencias u obras eclesiales que “antes” podíamos abarcar. La esperanza cristiana que nace de la fe nos proyecta hacia la novedad y el futuro en Dios.
En nuestra Diócesis valoramos muy positivamente la respuesta a la Cadena de oración por las Vocaciones y queremos mantenerla viva. Queremos desvelar un clima más espiritual en la vida de las parroquias, y fomentar el acompañamiento personalizado, la vivencia de la eucaristía diaria y la confesión frecuente. Son importantes todos los voluntariados y servicios gratuitos, así como los encuentros de monaguillos, la reflexión vocacional a todos los niveles de la catequesis, la propuesta positiva a los jóvenes del valor de ser testigos valientes de Cristo. Y sobre todo, promover la vivencia de la fe como una respuesta a Dios que se va renovando y personalizando en cada etapa de la vida.
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell