ˇVen, Espíritu Santo Defensor!
 
Hoy es Pentecostés. Hoy Cristo nos regala el Espíritu Santo, don del Padre que nos llega a través de Él. Hoy al Cenáculo de Jerusalén, la Virgen fidelísima y los Apóstoles recibían la plenitud del Espíritu Santo y eran enviados afuera, lejos, hacia todas las fronteras del espíritu humano, hacia todas las culturas y lenguas. Hoy el fuego del amor y la gracia ha vencido el pecado, y la división de Babel ha quedado curada por la unidad en la diversidad, que nos hace vivir en comunión. Hoy el Defensor se une a nuestros espíritus débiles y cobardes para que tengamos la alegría y la fuerza del Reino de Dios en nuestro interior. Hoy salimos a encender el mundo con el amor de Cristo.
 
Partiendo de unas reflexiones de Jesús Renau, os sugiero que os dejéis llevar por el Espíritu Santo con total confianza, acogiendo estos pensamientos llenos de sabiduría.
 
·         Ahora es Pascua, ahora hemos resucitado y tenemos la vida eterna en nuestro interior.
·         El mejor momento para ti siempre es ahora, cuando te puedes abrir al Espíritu.
·         Ahora eres. Llena la vida de las mejores posibilidades.
·         Es ahora cuando Dios te quiere hablar y te quiere conducir por el Espíritu.
·         Toda la intensidad del pasado puede estar acumulada en el amor de ahora.
·         Seas seńor del tiempo y mira que él no sea tu seńor.
·         Podemos llenar el tiempo de conciencia y de amor.
·         Saber esperar es valorar el ahora que puede ser plenitud.
·         Un momento será la eternidad. Ni antes ni después: el ahora ilimitado.
·         El tiempo para la fe es ahora. Y también para amar.
·         Párate ahora y reza: da gracias por la vida y la presencia de Dios.
 
“Seńor Jesús, enviadnos vuestro Espíritu Santo, que nos defienda del miedo y de la angustia, del egoísmo y del desamor, de la tristeza y de la cerrazón. Que nos impulse a dar testimonio valiente de vos, y a servir el prójimo que tenemos cerca. Que vuestro Espíritu Santo nos enseńe a rezar, nos llene con sus dones sagrados, nos ayude a confesar vuestra Resurrección, y nos empuje a dar frutos de paz y de bondad”.
 
Pentecostés debe ser para cada uno de nosotros y para cada parroquia e institución de la Diócesis de Urgell una espléndida renovación en el Espíritu Santo. Recibimos el Espíritu Santo que por el bautismo y la confirmación ya habita en nuestros corazones. Abrámonos a su acción suave y penetrante, que nos conducirá con seguridad por los caminos de la vida.
 
ˇOs deseo Santa Pascua de Pentecostés 2006, bien granada de los frutos del Espíritu!

 

+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell