Recibamos con amor al Vicario de Jesucristo
El sábado y el domingo próximos el Santo Padre Benedicto XVI estará muy cerca de nosotros, en tierras valencianas, y todas las Diócesis de España lo recibiremos con mucho amor, junto con los centenares de miles de peregrinos de todas partes del mundo que sin duda se unirán a escuchar su palabra y a convertirse en clamor a favor de la familia y de la paz.
El Papa viene como “Siervo de los siervos de Dios” para encontrarse especialmente con las familias dentro el V Encuentro Mundial de las Familias. Viene “a confirmar en la fe los hermanos” (Lc 22,32), a compartir con todos los cristianos y con todos los hombres de buena voluntad la esperanza que llega de Jesús y de su Evangelio, y viene sobre todo a fortalecer a las familias en el amor, en unos tiempos en que las dificultades para vivir la Buena Nueva de Jesús sobre la familia y la vida, son muy grandes.
Benedicto XVI es un pastor diligente y un maestro espiritual que se hace oír,
que sabe exponer la doctrina cristiana de forma renovada y
atrayente, que con
suavidad encamina hacia la vivencia del Evangelio. Es un hombre de paz y de
sabiduría, delante del cual uno se siente escuchado y querido, como yo mismo he
podido experimentar en las diversas audiencias en las que lo he saludado.
El país que lo recibe es
una sociedad muy cambiada respecto de la del pasado,
ya que, a pesar de que sus
raíces son cristianas y todavía pervive y está muy presente la cultura católica,
también tiene mucho a crecer en fe y en coherencia evangélica. Cada generación
tiene que acoger de nuevo el Evangelio y asumirlo en su cultura. A nadie se le
escapa que últimamente en nuestro país se han tensado mucho los mimbres que
configuran una sociedad compleja y en evolución, y que haría falta que entre
todos ayudáramos a rebajar tensiones y a dialogar más y mejor sobre lo que en
concreto pueden aportar una sana laicidad y una
religiosidad auténtica. El Papa tendrá que ayudarnos a crecer en el respeto
mutuo y en mirar al futuro con esperanza.
Viene un Papa alemán que nos está mostrando su programa y está fijando sus
prioridades con la sabiduría y la paciencia del padre y del maestro que sabe que
debe ganarse a su familia, si espera que le presten atención y lo sigan. No
podría ser de otra manera después de un gran
pontificado como el
de Juan Pablo II. Haber empezado por el amor –con su bella encíclica “Deus
caritas est”, proponer la sencillez, afrontar el actual relativismo
existencial de Europa y de Occidente, buscar nuevos caminos para la comunión
ecuménica, y hacer
inteligible y amable el Magisterio
eclesial creo que
serán las metas de su pontificado.
Rezamos intensamente por los frutos de esta Visita pastoral a las tierras hermanas del País Valenciano. Muchos peregrinos de la Diócesis y yo mismo estaremos presentes y os llevaremos a todos con nosotros. Tanto si podemos asistir personalmente como si nos tenemos que unir espiritualmente, vivamos con alegría la presencia del Vicario de Jesucristo en medio nuestro.
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell