Mi libro preferido
Me han pedido, para un programa de televisión que me ha entrevistado recientemente, que les dijera un objeto querido, una foto que apreciara y mi libro preferido. Les he hablado del anillo episcopal recibido del obispo Joan Martí, que le venía su vez del obispo Ramon Iglesias, al cual le había sido entregado por el Papa Pablo VI al finalizar el Concilio Vaticano II. La foto que he escogido es la del momento en que saludo y rindo homenaje al nuevo Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro, como Copríncipe y Jefe de Estado del Principado de Andorra, que expresa mi comunión afectiva con el Sucesor de Pedro, y a la vez el aprecio del pueblo andorrano por la Santa Sede. ¿Y qué libro he escogido? ¡La Biblia! Este es mi libro preferido y que leo cada día sin cansarme.
Si hay en el mundo un libro que haya sido capaz de encaminar muchas vidas y por el cual muchas personas han decidido el sentido de su existencia, este es el que leo yo, al menos dos horas cada día entre la oración de la liturgia de las horas y la celebración eucarística. Me acompaña y da ritmo a mis horas de oración y de actividad. Sé muchos fragmentos de memoria...
Es un libro que forma como una pequeña colección de libros, en los que muchas personas, movidas por el Espíritu Santo, han ido recogiendo lo que más hondamente han vivido, han amado y han experimentado de la vida y, sobre todo, de Dios. Por eso me lo digo a mí, y os lo comunico a todos, leámoslo, amémoslo, intentemos comprenderlo, miremos si podemos cumplir las enseñanzas que en él están recogidas... y si lo hacemos así, ¡viviremos! Porque habremos encontrado sentido a nuestra vida y nos habremos adentrado en el misterio de Dios.
En la Biblia Dios habla a los hombres. Y por eso en sus páginas tiene mucho que decirnos y que enseñarnos. Para los judíos y los cristianos es un libro santo, que se lee en las celebraciones de la fe, puesto que, siendo inspirado por Dios, es su Palabra y su Verdad. Y encontraremos, también, que muchas cosas de nuestra lengua, de nuestra literatura, de nuestro arte y de nuestra manera de hacer y de ser, han sido fruto de las enseñanzas de este gran libro.
En estos días de verano, muchos pensáis qué libro podríais leer. Os recomiendo que tengáis la Biblia como vuestro mejor libro, y que leáis un fragmento cada día... Si aprendemos a tratar las sagradas Escrituras como una fuente de agua viva, como un faro que siempre ilumina el camino, como una voz que guía en la oscuridad... seguro que encontraremos Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. “Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino.” (Sal 119,105).
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell