Las vacaciones nos dan más tiempo, y a veces también más tropiezos con aquellos con los que convivimos. No nos podemos resignar a que las cosas vayan tan solo tirando. Si “Dios es amor”, si queremos amar como Él, debemos querer también comprometernos a cambiar aquello que haga falta y pueda ser cambiado en nuestra relación con los demás, contando siempre con la ayuda de Dios y nuestra activa colaboración.
Os ofrezco un “decálogo” para mejorar la relación con la familia y con los demás; son diez consejos muy útiles. Por la Encarnación Jesucristo habita en cada persona con la que nos relacionamos y por Él vale la pena hacer todos los esfuerzos de caridad sincera que haga falta.
1.- Acéptate tal y como eres y valora esta familia que tienes, sin tener que ir apuntando todas las ofensas e incomprensiones que hayas sufrido de parte de ellos.
2.- Considera que, con toda probabilidad,
has recibido más de lo que necesitas. No envidies a nadie.
3.- Acepta a los otros tal y como son y escucha sus razones, empezando por los
más próximos: tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus vecinos. Y reza por
ellos, intentando verlos con los ojos de Dios.
4.- Aprende a decir y a oír decir que los demás hacen bien las cosas y dilo en
voz alta, sin resentimientos ni temores, contento y agradecido.
5.- No te compares nunca con los demás ni los compares a ellos, porque eso
conduce al orgullo o a la desesperación, que nunca te harán feliz.
6.- Vive en la verdad, sin temor a decir "sí" a lo que está bien y "no" a lo que
está mal, sin querer quedar siempre bien, según lo que el otro quiera oír.
7.- Resuelve los problemas y los conflictos dialogando y nunca guardes rencor.
El rencor te encerrará en la tristeza. Perdona y serás perdonado.
8.- Empieza a dialogar sobre lo que une y sólo después ocúpate de lo que separa
o divide. Siempre son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Y
construye puentes en vez de muros.
9.- Da tú siempre el primer paso sin esperar que lo dé el otro, y hazlo antes de
que sea demasiado tarde. Promueve la paz, disculpa, abraza con el abrazo de la
reconciliación.
10.- Aseméjate a Dios y perdona. Tengas por bien seguro que perdonar y amar es
siempre, siempre, más importante que tener razón.
Aprovechemos el tiempo de vacaciones para crecer en obras de amor de reconciliación y de servicio. ¡Buenas vacaciones a todos los que las podáis hacer!
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell