Saber dar razón de nuestra esperanza

 

Los pasados días 30 y 31 de agosto, siguiendo una buena tradición en nuestro Obispado, tuvieron lugar las Jornadas Diocesanas de Teología, este año sobre el tema “El don del Amor más grande”. Estas jornadas cerraban un ciclo de tres años dedicado a las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Su objetivo central ha sido reflexionar abiertamente sobre la virtud teologal del Amor.

 

Vivimos en un mundo en el que ser cristiano es un hecho diferencial y necesitamos saber dar razón de nuestra fe y de nuestra esperanza. Ser bautizado en Cristo, tener su nombre inscrito en nuestro corazón, y hacer opción de vida por el Señor en un universo multicultural y multireligioso, no es la única opción posible y, por eso, hace falta saber dar razones y desarrollar una apología inteligente de la propia fe. Nos exhorta San Pedro: “Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo el que os pida explicaciones” (1Pe 3,15).

 

Las Jornadas nos han introducido en el don del Amor más grande. El Dr. Francesc Torralba Roselló, encargado de la formación permanente en nuestro Obispado de Urgell, fue desgranando los diversos elementos del curso: La esencia y el sentido del amor, con precisiones terminológicas, distinguiendo el eros, la filia y el ágape. También aportó unos comentarios a la carta encíclica del Papa Benedicto XVI “Deus caritas est”, tanto con respecto a la transformación del eros en ágape, como para la práctica del ágape y la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Después nos ayudó a profundizar en la idea de un Dios Amor, refiriéndose a la novedad cristiana de esta visión, a la unión y comunión de personas que se da en Dios Trinidad, y la relación de este Dios-Amor con la creación, la revelación y la encarnación. En el fondo, explicarnos qué queremos decir cuando repetimos que “Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios” (1Jn 4,7).

 

Y así desembocar en la ley del amor del Nuevo Testamento, con sus grandes parábolas del amor universal, y descubriendo con fuerza el poderoso obstáculo en el camino de la liberación, que es el “ego”. Y finalmente profundizando en las obras de misericordia y las obras espirituales.

 

Con estas Jornadas diocesanas de Teología ha empezado la formación permanente de los sacerdotes, catequistas y profesores de religión, así como de otros agentes de pastoral del Obispado. Pero la formación debe ser permanente, continuada, que busque respuestas a los nuevos desafíos. Y esto vale para todos.

 

Ahora que ya empezamos un nuevo curso pastoral, ¿y si nos comprometemos a invertir algo de tiempo, del que gastamos para otras cosas, en formarnos mejor como cristianos? Sólo un cristiano que conozca y quiera a Jesucristo, que profundice en su Palabra, podrá dar razón de su esperanza de forma razonada, convincente y fiel. Animémonos a encontrar tiempo para la propia formación, y veremos como toda nuestra vida apostólica sale beneficiada.

 

+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell