La Hermandad de todos

 

El próximo domingo día 19 celebraremos en todas las Diócesis catalanas la “Jornada de ‘Germanor’ (Hermandad), bella expresión para indicar que entre todos debemos sostener las necesidades de toda la Comunidad eclesial. Tenemos que tomar todavía más consciencia de que hay que apoyar justa y suficientemente las actividades pastorales que la Iglesia desarrolla, y esto reclama un esfuerzo económico. Los bienes propios de la Iglesia, la aportación de las Parroquias, el porcentaje del IRPF que proviene de la declaración de la renta y otras aportaciones son totalmente necesarias. Y en el fondo también todo depende de nosotros, los fieles que amamos a la Iglesia y que le damos nuestro apoyo, que yo agradezco mucho.

 

“Con tu ayuda se podrá construir la Iglesia” nos dicen los responsables de las Delegaciones de Economía de las Diócesis con sede en Cataluña. Y nos recuerdan que esta “construcción de la Iglesia” se va realizando en la catequesis, la pastoral juvenil, la pastoral de las familias, las colonias y otras actividades de esparcimiento, los seminarios y la formación de los laicos, la atención a los enfermos, la ayuda de Càritas a los pobres, las misiones y la ayuda al tercer mundo, mantener el personal contratado para las acciones pastorales, la acción de los religiosos y las religiosas, los medios de comunicación social, los templos y otras dependencias de acción pastoral… Con tu ayuda podremos ir realizando todas estas acciones y ampliándolas según las necesidades que vayamos teniendo, y que ya son muchas. Ayudar es la manera que tenemos de hacernos corresponsables en la Iglesia, y la ayudaremos si de verdad la amamos.

 

Este año la Jornada de Germanor ha venido precedida por el acuerdo entre la Conferencia Episcopal Española y el Gobierno central para que la financiación pase del 0,52 % al 0,7 % de lo que se recoja a través de las declaraciones de la renta y para aquellos que libremente marquen su “x” en la declaración –tanto si es negativa como positiva-. Se podrá hacer compatible con el destino a otros fines sociales, ya que no se excluyen ambas opciones. Y quiere decir que ya no se complementará más allá de lo que realmente toque. Comporta la no exención del impuesto del IVA para las obras de la Iglesia, cosa que encarecerá mucho estas obras, y se explicita que la Iglesia Católica caminará hacia la autofinanciación, con un esfuerzo de mayor transparencia informativa en sus cuentas. En definitiva, que se contará sólo con el dinero más que con un sistema de colaboración, el Estado permite que las personas que quieran ayudar a la Iglesia lo puedan hacer a través de la asignación tributaria. Se evita así cualquier aportación directa del Estado, ya no es dinero público sino que libremente lo asignan o no los ciudadanos a una confesión religiosa o a una finalidad social, o a las dos a la vez.

 

Actualmente, esta aportación a través del IRPF sólo representa un 25 % de las necesidades básicas de la Iglesia, y el 75 % restante ya se recibe ahora directamente de la generosidad de los fieles a través de campañas, subscripciones y donativos directos. Lógicamente, se necesitan las aportaciones de todos, puesto que es evidente que la Iglesia vive fundamentalmente de lo que los fieles aportan con libertad y responsabilidad. Seamos conscientes, ahora de que se acerca la Fiesta de la Germanor  diocesana.

 

+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell