Recemos a la Virgen Inmaculada Madre de la esperanza de Adviento
El Adviento es tiempo de rezar insistentemente a María, la que mejor nos puede enseñar a preparar la llegada de Cristo. Reciente todavía la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, acudimos a la Madre del cielo, para que nos ayude a vivir con esperanza y a preparar bien la Navidad que se acerca. Mantengámonos fieles a la oración mariana con el rosario, el ángelus, un avemaría dicha con fe, una oración elaborada por vosotros mismos, o ésta que yo os ofrezco.
Virgen Maria Inmaculada,
Madre poderosa, engalanada de gracia y de dones,
que veláis por los hijos pecadores, por las familias y los pueblos,
en nuestro Obispado y en todas partes.
Acercadnos siempre a
Jesucristo, vuestro Hijo,
al Redentor del mundo,
y enseñadnos a amar la Iglesia
con amor filial y comunión fraterna.
Sed nuestro auxilio y
nuestra fortaleza
en las adversidades y tribulaciones de la vida,
y fortalecednos en la fe y la confianza
para hacer en todo la voluntad del Padre del cielo.
Mantened unidas las
familias, ayudad a los enfermos,
orientad a los niños y jóvenes por el buen camino,
y proteged amorosa nuestros pueblos,
ya que sois Madre de la esperanza y del consuelo.
Dadnos alegría y
fortaleza
para testimoniar con coraje nuestra fe cristiana,
y hacednos siempre disponibles en toda buena obra
de misericordia, de servicio y de amor.
Enseñadnos a vivir el
Adviento con disponibilidad
guiadnos hacia una auténtica conversión de corazón,
para que siempre
esperemos en el Señor que llega
y vivamos la Navidad que se acerca, con fe y con amor.
Amén.
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell