Estamos en la Semana de oración por la unidad de los cristianos
Este domingo coincide en la tradicional semana de oración por la unidad de los cristianos. El lema de este año es: "Hace que los sordos oigan y que los mudos hablen" (citando Mc 7,37), y nos invita a todos los cristianos a expresar y a vivir nuestra unidad de manera cada vez más decidida, y de esta manera a "romper el silencio" y a unir nuestras fuerzas para hacer frente a los sufrimientos humanos. La unidad de los cristianos es una cuestión que el Santo Padre Benedicto XVI ha hecho objetivo prioritario de su pontificado y que no cesa de promover entre los católicos. Acaba de dar pasos muy comprometidos en su reciente viaje a Turquía, en el cual no sólo ha hecho un acercamiento significativo al mundo musulmán, sino sobre todo a las Iglesias ortodoxas hermanas de Oriente.
Preparada conjuntamente desde 1968 por Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la Semana de oración tiene lugar del 18 al 25 de enero, ya que se celebraba entre la antigua fiesta de la Cátedra de San Pedro hasta la Conversión de San Pablo. Y se celebró por primera vez en 1908, por el P. Paul James Wattson, un sacerdote episcopaliano de Norteamérica, convertido después al catolicismo, y que trabajó decididamente por la unidad de los cristianos. Más tarde, en 1935 el cura francés Paul Couturier, abogó por una "semana universal de oración" en la cual los cristianos rezarían juntos "por la unidad que Cristo desea y por los medios que Él desea". La oración común cristiana por la unidad continuó creciendo en el mundo entero y para los católicos significó un paso de gigante la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965), que con uno de sus Decretos (1964), declaró que la oración es el alma del movimiento ecuménico, y apoyó esta Semana de oración y de comunión.
El tema de este año tiene su origen en la experiencia de las comunidades cristianas de la región sudafricana de Umlazi, cerca de Durban, que es una región afectada por problemas como el paro y la pobreza, y sobre todo, por el SIDA, ya que se calcula que el 50% de la población de Umlazi está afectada por el virus. Hablar de "romper el silencio" impugna las normas culturales que impiden hablar de temas vinculados a la sexualidad, que son como tabúes y esta resistencia a romper el silencio hace que muchos mueran. Para las Iglesias de Umlazi, que ejercen su ministerio en estas circunstancias, la "unidad visible de todos los cristianos" es mucho más que una noción teológica. Las Iglesias pueden ser y son realmente agentes de curación sólo cuando ellas mismas son curadas, cuando son realmente el Cuerpo unido de Cristo. Las Iglesias divididas no cuentan con la fortaleza necesaria para hacer frente a los sufrimientos que causan la pandemia del SIDA y otras fuerzas deshumanizadoras. Si hablamos con una sola voz y nos dirigimos al otro como un solo cuerpo, actuando con compasión y unidad, podemos ser de verdad el rostro de Cristo compasivo y curador.
¡Oremos sin desfallecer y preparemos esperanzados un futuro de unidad en el interior de cada comunidad cristiana, y entre todas las Iglesias de Jesucristo! Posiblemente la unidad requiere resolver cuestiones de interpretación teológica, pero sobre todo pide amarse de verdad, perdonarse mutuamente las ofensas y, con humildad, aprender a andar un camino de servicio y de amor en nuestro mundo.
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell