Manos unidas por la educación
El próximo viernes, los católicos y todas las personas de buena voluntad que quieran unirse, estamos invitados a ayunar voluntariamente, cosa extraña en un mundo de consumidores compulsivos: "cenas del hambre". Es decir, cenas donde no se cena, o se cena poco, para compartir así la vida de tantos y tantos que no cenan nunca o casi nunca. Una cena de solidaridad con los hermanos de los países pobres. Y así, con el tiempo que ahorramos, nos informamos sobre los problemas tan graves que viven en el Tercer Mundo; y con el dinero que ahorramos, y si podemos algo más, compartimos y ayudamos a un proyecto de desarrollo integral. Cuando el próximo domingo día 11, haremos la ofrenda en la colecta, llevaremos nuestra vida y nuestros presentes con los elementos necesarios para la Eucaristía, y se realizará verdaderamente la voluntad de Jesucristo, que por Amor viene a nosotros y nos transforma en Él mismo.
Todo esto se hace bajo un bonito nombre lleno de sentido: "Manos Unidas". Nos hemos organizado porque queremos "dar la mano" a quien nos necesite, y estar "unidos" Norte y Sur, países desarrollados y en vías de desarrollo. Porque queremos que los sufrimientos de los otros, los podamos sentir y vivir como propios. Sólo así nos implicaremos de verdad y empezaremos a cambiar el mundo. Y han sido las mujeres de Acción Católica las que nos han enseñado a todos a mantener "las manos unidas”... ¡Damos gracias a Dios! Ahora es una organización de voluntarios, que sólo destina el 4'9% a la buena y eficaz administración de lo que recoge, que cada año financia unos 800 proyectos de desarrollo en unos 60 países diferentes.
Para éste 2007 la Campaña de Manos Unidas contra el Hambre profundiza en el segundo Objetivo de Desarrollo del Milenio: alcanzar la educación primaria universal para el año 2015. Bajo el lema "Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo", Manos Unidas centra su campaña número 48 en la ayuda a programas de educación, preferentemente en el Tercer Mundo. Los que podemos leer, tenemos que hacer todo lo posible para que la educación llegue al máximo de niños y adultos. Y si nos lo proponemos, podremos alcanzar mejoras sustanciales.
El primer mes del año la Campaña se centra en Sudán, donde Manos Unidas financiará un programa educativo para los hijos de familias desplazadas, del cual se beneficiarán directamente más de 4.000 niños e indirectamente más de 22.000. Manos Unidas recuerda que, a pesar de que la guerra civil que mantuvo enfrentados el Norte y el Sur de Sudán hace dos años que acabó oficialmente, durante más de veinte años este conflicto ha causado cerca de dos millones de muertos y más de cuatro millones de desplazados, de los cuales dos millones se trasladaron a Jartum, la capital del país. El acceso a una enseñanza de calidad es un objetivo prioritario en el Sudán, porque la educación y la formación son la base para la convivencia pacífica entre los pueblos.
De la comida del Amor que Cristo nos dejó como sacramento admirable y memorial de su pasión, nace nuestra solidaridad hacia los que sufren. ¡Que participar de la Eucaristía continúe estimulando la creatividad solidaria de los cristianos!
+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell