"El sacramento del amor"

 

Estos días de Pascua cuando el Señor Resucitado se nos muestra próximo por medio del sacramento pascual por excelencia que es la Eucaristía, agradecemos la Exhortación apostólica postsinodal del Santo Padre Benedicto XVI, "El sacramento del amor" ("Sacramentum caritatis"), sobre la Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia.

 

El mismo Papa nos dice que esta exhortación tiene la intención "de explicitar algunas líneas fundamentales de acción orientadas a suscitar en la Iglesia nuevo impulso y fervor por la Eucaristía". Y recomienda que el pueblo cristiano "profundice en la relación entre el Misterio eucarístico, el acto litúrgico y el nuevo culto espiritual que se deriva de la Eucaristía como sacramento de la caridad" (nº 5).

 

Este documento, en forma de exhortación, es el fruto maduro del Año de la Eucaristía y del Sínodo de obispos que celebramos durante el año 2005. Será bueno acoger con amor el magisterio del Papa sobre lo que es el centro de nuestra vida cristiana: la santa eucaristía. "Sin la eucaristía, no podemos vivir", se exclamaban los mártires de Abitinia (África) en el siglo IV, mientras eran martirizados por haberse reunido a celebrar el domingo. Sin la eucaristía no hay vida cristiana posible, y sólo desde ella se entiende lo que un cristiano es y lo que está llamado a vivir por el amor comprometido que contiene este sacramento admirable. Por eso no tenemos que descuidar nunca el encuentro y la participación eucarística, y la tenemos que inculcar en los pequeños y en los jóvenes, en la familia y en la catequesis.

 

“El sacramento del amor” habla de la Eucaristía como misterio que se ha de creer, y valora la Eucaristía como principio causal de la Iglesia (1ª parte). Expone la Eucaristía como misterio que se ha de celebrar, uniendo aquello que rezamos con aquello que creemos, la belleza y el arte de la celebración, y la participación llena, activa y fructuosa de todos los fieles (2ª parte). Y desarrolla la Eucaristía como misterio que se ha de vivir, haciendo énfasis sobre el domingo y la eucaristía, la transformación moral y la "coherencia eucarística" (3ª parte).

 

La Pascua, que estamos celebrando con tanto gozo, y que se prolonga durante todo el año en cada eucaristía dominical y en cada celebración eucarística, por humilde que parezca, es encuentro con Cristo Vivo, que nos ha dejado un sacramento admirable de su Pasión y de su Resurrección. Todos necesitamos una devoción agradecida a su amor hecho Eucaristía, que nos convierta al amor de obras y de verdad.

 

El sacramento de la Eucaristía realmente nos convierte nuevamente en amigos del Señor. Es el misterio que tenemos que anunciar sin avergonzarnos nunca de Cristo, siendo portadores de su compasión hacia los hermanos, y siendo conscientes de las implicaciones de compromiso social que contiene, ya que Jesús en la Eucaristía nos hace, con Él, "pan partido para la vida del mundo".

  

+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell