El cristianismo es una opción positiva

 

El pasado verano durante su cuarto viaje internacional, esta vez a su Baviera natal, el Papa Benedicto XVI hizo pública una entrevista a las televisiones alemanas, en la que volvió a sorprender gratamente por la profundidad y claridad de sus reflexiones delante de la cámara, y por el tono positivo y alentador de su mensaje. Resumiendo me quedé con una rotunda expresión suya: "El cristianismo no es un cúmulo de prohibiciones sino una opción positiva".

 

Debemos hacer lo posible para destacar la dimensión de plenitud y de positividad que aporta la fe a nuestras vidas y saberlo explicar a las generaciones venideras. ¿Yo sería el mismo sin creer en Jesús? ¿Habría amado igual y hecho los mismos sacrificios o habría mantenido las promesas dadas, sin tener fe? ¿Realmente el amor de Cristo, la oración y la participación frecuente en la Eucaristía..., me ha ayudado a ser más persona y a vivir más contento? Seguro que todos vemos cómo hemos crecido gracias a la fe. Lo que hace falta es explicarlo, destacarlo acertadamente, y hacer que lo puedan entender aquellos que nos rodean.

 

Los Obispos catalanes dijimos recientemente en nuestro documento Creer en el Evangelio y anunciarlo con nuevo ardor que "animamos a los fieles cristianos a no avergonzarse nunca de ser discípulos de Jesús y, a dar testimonio desde la proximidad, desde la comprensión, desde la voluntad de salvación, imitando a Cristo que no vino a condenar al mundo sino a salvarlo (Jn 12,47). En este momento de tantas polémicas, se convierten en actuales las antiguas recomendaciones de san Juan Crisóstomo, comentando las palabras de Jesús, "Yo os envío como ovejas en medio de lobos" (Homilía 33,1): "Mientras somos ovejas, triunfamos y, aunque nos asedien lobos incontables, los vencemos; pero si nos volvemos lobos, somos vencidos, porque nos vemos privados del auxilio del Pastor. Nuestro Pastor cuida ovejas, no lobos. Por eso te abandona y se va, porque no le permites manifestar su poder" (nº 7).

 

¿Podemos ofrecer el Evangelio "siendo lobos"? ¿Desde un tono de queja o de crítica, con un tono crispado y negativo? A veces, para que un enfermo reaccione, los que lo aman deben alertarlo de los peligros que puede correr si no actúa enseguida, y de los males que le pueden sobrevenir en consecuencia. Pero siempre será mejor cuidar la salud para vivir con mayor calidad de vida, y atraer hacia el camino del bien con suavidad para parecernos más al Padre del cielo. Lo saben muy bien los padres y educadores. Convencidos de que estamos todos llamados al bien, al gozo y a la felicidad, tenemos que mostrar la bondad de hacer caso del mensaje evangélico, y la plenitud de gozo que podrá disfrutar el que siga a Cristo, con coraje y sin reservas.

 

Jesús conoce mejor que nadie el mal y el dolor que comporta el desorden personal y humano del pecado, y qué duro es vivir sin la fe como referente de vida, sin tomar ninguna opción definitiva y comprometida. Pero el Señor tiene paciencia, sabe esperar, nos hace llegar su voz que nos invita a la perfección, suavemente, animándonos a través de su Espíritu. Pidamos la gracia de seguir a Cristo, optando por el camino que lleva hacia la vida, hacia el gozo y hacia la realización personal, siempre de forma positiva y convencidos del todo.

 

+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell