Recomencemos con disponibilidad y confianza

 

Comienza de nuevo el curso y las actividades vuelven a la normalidad de la vida pastoral ordinaria después del paréntesis que ha representado el verano. Se trata de volver a responder un sí generoso al Señor que nos invita a ir con Él, trabajar en su Viña, y trabajar con total disponibilidad, y con mucha confianza y humildad. No seamos como el hijo que decía que sí a su Padre, prometiéndole que enseguida iba, y después no cumplía con el trabajo en la viña (cf. Mt 21,28-31).

 

Tal como he indicado a los presbíteros de la Diócesis, al recomenzar las actividades del nuevo curso pastoral, también a todos os recomiendo, en primer lugar, como música de fondo, releer y retomar los contenidos del último Documento de los Obispos de Cataluña "Creer en el Evangelio y anunciarlo con nuevo ardor". Estoy convencido que contiene propuestas pastorales que responden a nuestras necesidades actuales. Saber analizar el nuevo clima cultural que nos toca vivir y las crisis de fe que muchos sufren, el estado de misión en que haría falta que nos situáramos con una posición creativa y misionera ante la laicidad ambiental, y sobre todo, sentirnos una Iglesia enviada en misión, con renovada confianza en Jesús, comunicando lo que es esencial para los cristianos, y tratando de ser nosotros los primeros en acoger el Evangelio, no fuera en absoluto que quisiéramos evangelizar y no fuésemos transparentes a las exigencias de Jesús. Todo para que nuestra Iglesia diocesana y cada parroquia sea una "casa" y una "escuela" de la comunión con Dios y con los hermanos. Grandes intuiciones que tenemos que pedir a Dios la gracia para ir viviéndolas con humildad.

 

También a todos os propongo saber mantener viva la "disponibilidad" honda a Dios, al Obispo y a la Iglesia, a la familia y a las personas que nos necesitan, en los más pobres... Estaremos disponibles si tenemos toda la "confianza" puesta en Dios y no en nuestras seguridades, sean las que sean. Por todos los sitios por donde estemos, "¡dejémonos llevar y renovar por el Espíritu Santo de Dios!". Creo que nos sentará bien volver a escuchar las palabras de Jesús: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos... ¡Sin mí no podéis hacer nada! ... Os he confiado la misión de ir por todo el mundo y dar fruto, un fruto que dure siempre" (Jn 15,5.16). Es ésta la disponibilidad que quiere el Señor.

 

Mantengámonos bien abiertos a la gracia divina. Comprometámonos en pequeños y grandes cambios que den nuevo rumbo a nuestra vida cristiana. Seamos sabios para saber poner los medios necesarios para mantener la disponibilidad y la confianza, para alimentar y formar nuestra fe, para aprender a dar razón de nuestra esperanza (1Pe 3,15), abiertos a la gracia divina, que siempre nos hace buscar el amor más grande y más parecido al de Dios.

 

Al recomenzar las actividades, preguntémonos: ¿qué espera de mí el Señor, en este curso que ahora empieza? ¿Cómo puedo responderle todavía mejor que antes? ¿Qué ofrenda de amor podré entregarle? Y digamos con San Ignacio: "Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, la memoria, el entendimiento y toda la voluntad; todo lo que soy y poseo. Tú me lo has dado, a Ti, Señor, te lo devuelvo. Todo es tuyo, disponlo según tu voluntad. Dame tu amor y gracia, porque eso me basta".

 

+Joan-Enric Vives, obispo de Urgell