Siguiendo a Calasanz y a Claret
 

Este octubre se clausuran los actos de celebración de los 450 años del nacimiento de S. José de Calasanz y el inicio de la conmemoración de los 200 años del nacimiento de S. Antonio Mª Claret, dos testigos diáfanos y esperanzadores de la obra de la gracia, vinculados a nuestro Obispado, que se han convertido en universalmente conocidos y queridos. Los santos iluminan nuestro camino de seguimiento de Cristo. Ellos fueron fieles al Señor en unas circunstancias determinadas, y ahora ruegan por nosotros, son luminosos y ejemplares con sus vidas, y nos atraen hacia la santidad, haciéndonosla próxima y abarcable.

San José de Calasanz y Gastó fue un presbítero de nuestra Diócesis de Urgell que, nacido en Peralta de la Sal (Litera) en 1557, vivió 91 años y murió en Roma en 1648. Había recibido la tonsura en Balaguer y fue ordenado presbítero en 1583 en Sanaüja. En nuestra Diócesis fue secretario del Cabildo y maestro de ceremonias de la Catedral, rector de Hortoneda y Claverol, familiar del obispo Andreu Capilla, Arcipreste de Tremp y Visitador. En 1592, estando en Roma, Dios le abrió los ojos a la miseria de los barrios. Fue así como inició una escuela "pía" (o gratuíta) en el Trastevere para los niños de la calle. Acabó surgiendo una Congregación religiosa, los Escolapios, que se han dedicado a educar cristianamente a niños y jóvenes, y a dar dignidad a sus vidas, desde un profundo amor filial a la Virgen María. Era una escuela para todos, sin distinción de religión ni de raza, y forjadora de toda la integralidad de la persona. "Piedad y letras", fue su gran lema educativo, que continúa teniendo gran actualidad. En tiempos recientes fue declarado patrono de los maestros y de las escuelas católicas. Qué largo recorrido acabó realizando aquel joven sacerdote de Urgell, que se entregó pastoralmente sobre todo en Tremp. Su lema continúa expresando lo más importante de toda educación en la familia, en la escuela, y en toda la vida social.

 

San Antonio María Claret y Clarà, nacido en Sallent (Bages) en 1807, murió exiliado en Fontfreda (Lenguadoc, Francia) en 1870. Fue obrero tejedor, y a los 22 años entró en el Seminario de Vic donde fue ordenado presbítero en 1835. En seguida nació en él el fervor misionero en un momento en que Cataluña vivía convulsiones y cambios que podrían llevarla a desfallecer en su fe. Predicó muchas misiones populares yendo a pie y con un pobre fardo por toda Cataluña, de manera que el pueblo lo aclamó como "el apóstol catalán". También escribía hojas volantes y pequeños libros de formación catequística en lengua catalana, que extendía por todas partes. En colaboración con el obispo de Urgell Dr. Josep Caixal fundó la Librería Religiosa para difundir la obra cultural católica. En 1849 reunió una cuantos compañeros y fundó la "Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María", o Claretianos. En 1851 fue nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba donde llevó a cabo una obra misionera y social aún hoy admirables. Regresa a Madrid como confesor de la Reina, y lo aprovecha también para misionar acompañando las visitas reales por España, y tiene que exiliarse en Francia donde muere agotado, después de haber participado en el Concilio Vaticano I. Publicó muchísimo y con formato conciso, para que todo el mundo lo pudiera captar. Su obra "Camí dret i segur per anar al cel" es la obra catalana más divulgada en el siglo XIX, y se podía encontrar en todas las casas. ¡Cuánto necesitamos evangelizadores ardientes y valerosos en nuestros tiempos! Pidamos que nos sean regaladas muchas vocaciones misioneras por intercesión de estos dos santos tan vinculados a nuestra Diócesis.

 

 

+Joan Enric Vives, obispo de Urgell