Cuaresma y  ayuno contra el hambre

 

Si bien el miércoles ya empezamos la  Cuaresma, con la  imposición de  las cenizas como gesto penitencial, propiamente es hoy que la  Liturgia inicia, en este    primer domingo, el tiempo fuerte de  preparación a  la  Pascua. Tiempo de  conversión a  Dios y  de mayor acogida de  su Palabra, tiempo de  acciones concretas de  amor a los pobres y  a los necesitados, con ayuno, limosna y  oración, según los grandes consejos de  Jesús en el Sermón de  la  Montaña, el texto referencial para el actuar del cristiano.

 

Al mismo tiempo, en este domingo coincide la llamada, ya tradicional en el segundo fin de semana de  febrero, a  ayunar y  a actuar solidariamente para que cese el hambre en nuestro mundo, haciéndonos conscientes de lo que conviene compartir y  con la  ayuda de  una colecta especial de  Mans Unides, Campaña contra el hambre, para que hagamos camino hacia un mundo más justo y  solidario. Seamos generosos!

 

El lema para esta Jornada y  para todo este año 2008 será “Madres sanas, derecho y  esperanza”. La  intención es conseguir mejores condiciones de  vida para las madres, implementando el quinto de los Objetivos de  Desarrollo del Milenio, que son a la vez exigencia de los derechos humanos y  propuesta de  mínimos para edificar un mundo según la  voluntad de  Dios, justo, fraterno y  pacífico.

 

Según la  Organización Mundial de  la  Salud, más de  medio millón de  mujeres al año mueren y  otras quedan con lesiones o  discapacitadas en el momento del embarazo y  el parto. Por esto claman desde Mans Unides, “que la  mayor promoción de  una maternidad saludable se consigue a través de  la  formación de  la  mujer, la  capacitación de  personal cualificado y  la creación de  condiciones familiares y  sociales adecuadas para el desarrollo de  una vida digna (...) Es así como reclamamos para todas las mujeres el derecho a  vivir la  maternidad como una experiencia escogida, dichosa, compartida, segura para su vida y  la de sus hijos”. Todos nos damos cuenta que aquí subyace un objetivo muy importante para que se realice el Evangelio de  la  vida, que tiene en la  maternidad y  en la  protección de  toda vida –el mayor de los dones de  Dios–, una aspiración y  una vocación específicas.

 

Vivamos las prácticas cuaresmales con devoción, y  que la  compartición solidaria  sea una bien relevante, unida a  la  oración y  al ayuno solidario con quienes cada día del año deben ayunar porque no tienen nada para comer. Y  abramos nuestra solidaridad a  este objetivo de  trabajar y  ayudar las condiciones de  vida dignas para las madres y  los hijos de  todo el mundo. Que la  Pascua, fiesta de  la  nueva vida del Cristo resucitado nos  anime!. Convirtámonos al amor incondicional de nuestro Padre del cielo, con obras y de verdad!

 

+Joan-Enric Vives, Obispo de Urgell