Dos nuevos sacerdotes que han escuchado la voz de Cristo
Con el lema “Si hoy escuchas su voz”, que recoge la oración del salmo 94 y que hace referencia a la escucha de Dios para darle una respuesta de fe, bien generosa y entusiasta, celebramos en este domingo el Día del Seminario, puesto que San José acontece en plena Semana Santa. Y este domingo, nuestra Iglesia diocesana se alegra y exulta, dando gracias a Dios, por la ordenación de dos nuevos sacerdotes, en la Catedral de Sta. María de Urgell. Los jóvenes diáconos Mn. Pau Bellido y Mn Joan-Pau Esteban son savia nueva para nuestra Iglesia Diocesana, puesto que se incorporan al presbiterio diocesano para servir a Cristo con una consagración de toda su vida en el ministerio esencial para toda la Iglesia. Ellos dos son fruto maduro de nuestro Seminario diocesano, que con las ayudas económicas y vuestra intercesión, sostenéis con tanto amor, como recordamos y agradecemos en este día. ¡Demos gracias a Dios!
¿Es posible ser sacerdote hoy? Estos dos nuevos presbíteros nos manifiestan que ellos han escuchado la voz de Dios y han encontrado la felicidad que da responder con fe y con esperanza a la llamada. Esta tarde tendrá lugar un gran milagro en la Catedral. Estos dos jóvenes entrarán como diáconos y saldrán convertidos en imágenes vivas de Jesucristo, el Buen Pastor. Dios, en su Hijo Jesucristo, les llenará hoy de Espíritu Santo y poder, y los hará servidores del Evangelio y de su pueblo. Serán hechos predicadores de la Palabra de Dios en medio del mundo. Por eso intercedemos por ellos, para que se conviertan en otro Cristo para sus hermanos y para todos los hombres. En adelante, celebrar la Eucaristía y los sacramentos, predicar la Palabra y enseñar a creer y a rezar, servir a los pobres, amar y acompañar a las personas, encarnarse en la realidad del mundo de hoy, darse del todo sin reservarse nada a cambio, asumir la Cruz e ir conformando su vida a la del Señor, vivir el celibato, debe ser su gran ideal de vida totalmente consagrada, que los unificará del todo. Ya no se pertenecen a si mismos; serán por siempre jamás de Cristo, hechos instrumentos suyos. Esto, para cualquier hombre de carne y sangre, sería imposible y hasta quimérico, pero para el discípulo y el apóstol de Cristo, esto acontece, no sólo es posible sino real, por la fuerza que viene del cielo, por el Espíritu Santo que edifica la Iglesia desde la Pascua y que distribuye los carismas y ministerios, y para quien nada hay imposible. ¡Recemos por ellos, para que el Señor les transmita el ministerio apostólico, y los llene de su amor y de su alegría, a través de la imposición de manos del obispo!
“¡Ojalá que hoy escucháseis su voz!” (Sl 94,7) reza cada mañana la Iglesia. Nos conviene oir y escuchar la voz de Dios. Ojalá fueran muchos los que estuviesen abiertos y disponibles a la llamada, y dieran un sí bien generoso a Cristo y a los hermanos. Debemos tener mucha esperanza en que el Señor, que conoce los corazones de todos, abrirá el entendimiento y la disponibilidad de muchos jóvenes que buscan y que esperan una palabra de verdad en sus vidas. Que puedan sentir que sólo en Cristo se encuentra la luz plena y la verdad que hace feliz. No podemos dudar de que el Señor dará el coraje a los jóvenes que lo necesitan, para no tener miedo ante la exigencia de la respuesta. Que disipe las tinieblas y las dudas, las voces que dispersan o que tapan la voz de Dios. Y que sean muchos quienes respondan con docilidad y amor, como Isaías: “Aquí estoy, Señor, ¡envíame!” (Is 6,8).
+Joan-Enric Vives, Obispo de Urgell