Testigos para una Nueva Evangelización

 

Tras Pentecostés, ¿se acaban los motivos de celebración de los cristianos? Todos comprendemos que no. Al contrario: empezamos las semanas en que se trata de “permanecer en el amor que nos tiene Jesucristo” (Cfr. Jn 15,9) con la celebración habitual y dichosa de la Eucaristía, con la oración personal y comunitaria, con el servicio a los hermanos, con los compromisos de vida. Por encima de todo será la celebración eucarística lo que más nos ayudará a mantener viva la Pascua, cada semana y cada día. Cristo Resucitado nos irá acompañando y dando el Espíritu Santo que nos hace salir de nuestros miedos y nos envía a dar testimonio de Jesús. Con obras y con palabras. Con coherencia de vida y con paz dentro el corazón, para ofrecerla a todos.

 

El Espíritu Santo, que bajó como un fuego sobre los Apóstoles y la Virgen María reunidos en el Cenáculo, nos impulsa a salir hacia nuestro mundo, para transformarlo según los criterios del Reino de Dios. Nos hace testigos de Jesús. Humildes, pobres, con medios escasos, con dificultades diferentes en cada época de la historia... es cierto. Pero con una fuerza nueva, que viene de Dios y que todo lo puede. Es el Espíritu Santo quien continúa transformando a pobres hombres y mujeres, haciéndoles testigos creíbles de Jesucristo y de su Evangelio.

 

Se acaban de cumplir los 25 años de una expresión teológica y espiritual que ha hecho fortuna. Se trata de la expresión “Nueva Evangelización” que el Santo Padre Juan Pablo II usó por primera vez en su Visita Apostólica en Haití el 9 de marzo de 1983 , en la XIXª Asamblea ordinaria del CELAM. El Papa afirmó: "Es compromiso vuestro como obispos, junto con vuestro presbiterio y los fieles, la tarea de la Nueva Evangelización. Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión.

 

Si los Obispos de Cataluña recordábamos a los católicos que debemos “creer en el Evangelio y anunciarlo con nuevo ardor”, es ahora el tiempo de hacerlo más conscientemente con una “misión”, a la que nos envía el Espíritu Santo que ha renovado su presencia en la Pascua granada. Hablar de una Nueva Evangelización no significa que la anterior siembra evangélica fuese inválida, infructuosa o de poca duración. En realidad significa que hoy se presentan desafíos nuevos, nuevas interpelaciones que se nos hacen a los cristianos, y a las que es urgente dar respuesta adecuada. Sabemos que hay un único Evangelio para todas las épocas, pero también sabemos que hay deficiencias anteriores en la evangelización y sobre todo debilidades nuevas, que deben ser corregidas, así como los actuales miedos que deben ser vencidos. Necesitamos un nuevo método y sobre todo un nuevo ardor. ¡Que venga, pues, el Espíritu Santo y nos convierta en testigos valientes y creíbles del Evangelio de Jesús, a lo largo del año y durante toda nuestra vida!

 

+Joan-Enric Vives, Obispo de Urgell