Mn. Josep Boher Foix

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En el pueblecito de Sant Salvador de Toló (Pallars Jussà) nació nuestro Beato, el dia 2 de noviembre de 1887. La casa "Cal Vinguda" fue la cuna y el hogar del futuro sacerdote y mártir. Estudió en los seminarios de Urgell y de Vic. Por el ministerio episcopal del Obispo Benlloch, mas adelante Arzobispo metropolitano de la "Caput Castellae" (Burgos) y Cardenal de la Santa Iglesia Romana, fue ungido sacerdote de Jesucristo, el día 11 de abril de 1914.
Trabajó apostólicamente en diferentes comunidades de nuestra iglesia de Urgell. El año 1926 fue nombrado ecónomo de La Pobleta de Bellveí y en el año 1929 se posesionó como párroco de la misma parroquia. Persona de trato fácil se relacionaba con todos sin hacer distinción de personas por su condición social o práctica religiosa; así lo recuerdan aun hoy aquellos que un día fueron sus feligreses. Como sacerdote se dedicaba puntualmente y con gran celo a ejercer su ministerio. Tenía fama, bien merecida, de una gran preparación intelectual y de un gran sentido eclesial.

Llegó el mes de julio de 1936 y con él la explosión de la persecución religiosa. A principios del mes de agosto, unos días antes de su inmolación, quiso abandonar la parroquia y de hecho lo hizo. No había hecho mucho camino cuando un vecino de La Pobleta fue a su encuentro para comunicarle el parecer del presidente del comité local, Josep Perati. No era necesaria su huída. Podía vivir con toda tranquilidad en la casa parroquial, nadie lo molestaría. Era un pastor amado por su pueblo. Ante esto Mn. Josep regresó a La Pobleta.


El día 13 de agosto de aquel año triste para la historia de nuestra tierra, unos milicianos venidos de fuera se presentaron en La Pobleta y preguntaron por el siervo de Dios. Eran las primeras horas de la mañana. El presidente del comité local acompaño a la casa parroquial a aquellos visitantes "ilustres". Intercedió a favor de Mn. Josep. El resultado fue negativo. Fue detenido. Su delito: ser sacerdote.

Fue trasladado a La Pobla de Segur, a la sede del comité local. Allá se reunió con sus compañeros de martirio; sin ninguna clase de juicio, aquella misma mañana, fue conducido, con otros seis hermanos de ministerio, como un cordero mudo y manso, a las puertas del cementerio de Salàs de Pallars donde fue vilmente inmolado "in odium Christi" y por su condición sacerdotal.

El grito de "Viva Cristo Rey" coronó el martirio de este nuestro beato y de los otros seis hermanos de presbiterio. Creían, con una fe sin grietas, que Jesús era su Rey y Señor.

Arribà el mes de juliol de 1936 i amb ell l'esclat de la persecució religiosa. A principis del mes d'agost, uns dies abans de la seva immolació, va voler abandonar la Parròquia i de fet va fer-ho. No havia fet gaire camí quan un veí de la Pobleta anà al seu encontre per a comunicar-li el parer del President del Comitè Local, Josep Perati. No era necessària la seva fugida. Podia viure amb tota tranquil·litat a la casa parroquial, ningú el molestaria. Era un Pastor estimat pel seu poble. Davant d'això mossèn Josep tornà cap a la Pobleta.


El dia 13 d'agost d'aquell any trist per a la història de la nostra terra, uns milicians vinguts de fora es presentaren a la Pobleta i preguntaren pel servent de Déu. Eren les primeres hores del matí. El President del Comitè Local acompanyà a la casa parroquial aquells visitants "il•lustres". Intercedí a favor de mossèn Josep. El resultat fou negatiu. Fou detingut. El seu delicte: ser sacerdot.

Fou traslladat a la Pobla de Segur, a la seu del Comitè Local. Allà es va reunir amb els seus companys de martiri; sense cap mena de judici, aquell mateix matí, fou conduït, amb altres sis germans de ministeri, com un xai mut i mansuet, a les portes del cementiri del Salàs de Pallars on fou vilment immolat "in odium Christi" i per la seva condició sacerdotal.

El crit de "Visca Crist Rei" coronà el martiri d'aquest nostre Beat i dels altres sis germans de presbiteri. Creien, amb una fe sense esquerdes, que Jesús era el seu Rei i Senyor.