Mn. Josep Joan Perot Juanmartí

Párroco de Sant Joan de Vinyafrescal

Subiendo de Tremp hacia La Pobla y en la margen izquierda, que bordea el pantano de Sant Antoni, se encuentra el pueblo de Sant Joan de Vinyafrescal. En el momento en que estalló la guerra, Mn. Perot Juanmartí era el párroco de dicha parroquia.

Nació en Boulonge (Toulouse -Francia). Desde jovencito residía en Oliana y cursó los estudios eclesiásticos en nuestro seminario diocesano. Junto con otros tres compañeros, fue ordenado sacerdote de Jesucristo por el ministerio del Obispo diocesano, Joan Josep Laguarda, el 28 de marzo de 1903 en el oratorio del palacio episcopal urgelitano.

Fue nombrado profesor de francés del colegio de Oliana, desde el 1902 y vicario parroquial de Castell-llebre en el año 1914. Párroco de Santa Eugenia en el año 1915. Profesor de Oliana desde el año 1916 y vicario parroquial de Coll de Nargó en el mismo 1916. En el año 1921 fue nombrado rector de Sant Joan de Vinyafrescal donde permaneció hasta el día 13 de agosto de 1936, día de su inmolación. También tuvo el cuidado pastoral de Toralla (1933-34).


Hoy, el pueblo de Sant Joan de Vinyafrescal está habitado por un reducido número de habitantes. Todavía hemos encontrado algunas personas que lo recuerdan con afecto, siempre al servicio del prójimo, y con una vida fiel a los dictados evangélicos. Tienen muy presente la mañana del día 13 de agosto de 1936 en que un grupo de gente armada con fusiles, no con espadas ni garrotes, llegaron a Sant Joan y se llevaron detenido aquel que era su padre y pastor. Fue trasladado a La Pobla de Segur, a la sede del comité local donde, en poco rato, se reunieron siete sacerdotes que serán todos compañeros de martirio.

El recuerdo de aquellos hombres de Dios perdura hasta el día de hoy. Del hoy beato Josep Joan Perot, aquellos que le conocieron, no dudan en afirmar que era un sacerdote ejemplar y que en todo momento amó y sirvió al pueblo que se le tenía confiado. Hombre totalmente apolítico, estimado por todos por sus virtudes humanas, espirituales y sacerdotales. Aquellos que fueron sus feligreses no dudan en testificar que su párroco murió por odio a la fe y por su condición sacerdotal, no por connotaciones políticas ni por odios personales. Para ellos el martirio no ofrece dudas. Era sacerdote y eso era suficiente para ser perseguido e inmolado.

Avui, el poblet de Sant Joan de Vinyafrescal està habitat per un reduït nombre d'habitants. Encara hem trobat unes poques persones que el recorden amb afecte, sempre al servei del proïsme, i amb una vida fidel als dictats evangèlics. Tenen molt present el matí del dia 13 d'agost de 1936 en què un grup de gent armada amb fusells, no amb espases i garrots, arribaren a Sant Joan i s'endugueren detingut aquell que era el seu Pare i Pastor. Fou traslladat a la Pobla de Segur, a la seu del Comitè local on, en poca estona, es reuniren set sacerdots que seran tots companys de martiri.

El record d'aquells homes de Déu perdura fins el dia d'avui. Del avui Beat Josep Joan Perot, aquells que el conegueren no dubten en afirmar que era un sacerdot exemplar i que en tot moment estimà i serví el poble que tenia confiat. Home totalment apolític, estimat de tothom per les seves virtuts humanes, espirituals i sacerdotals. Aquells que foren els seus feligresos no dubten en testificar que el seu Rector morí per odi a la fe i per la seva condició sacerdotal, no per connotacions polítiques ni per odis personals. Per ells el martiri no ofereix dubtes. Era sacerdot i a això era suficient per ésser perseguit i immolat.