Jornada del Sucesor del Apóstol Pedro

"Felicidades Papa Francisco. Le encomendamos a Dios para que le cuide en su delicada misión. Gracias por el impulso a vivir la misericordia, por el magisterio, por el coraje misionero y por su entrega a todos”. Así le escribía yo un mensaje corto al Papa en diciembre pasado con motivo de sus 80 años de vida. Y ahora os lo recuerdo a vosotros, los fieles diocesanos, con motivo del Día del Papa que celebraremos en la próxima solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el 29 de junio. Día del Papa y a la vez oportunidad de colaborar en la colecta llamada desde hace muchos siglos "Óbolo de San Pedro".

En esta Jornada del Papa estamos invitados, de manera especial, a meditar sobre la misión del sucesor de Pedro, el Papa Francisco, a orar por él, por su ministerio alentador de la evangelización y forjador de la unidad eclesial. Y además en este día tomamos conciencia de que tenemos que contribuir con nuestras limosnas y donativos a su misión evangelizadora y caritativa. El Obispo de Roma, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad tanto de los obispos como de la multitud de los fieles (cf. Catecismo nº 882). Es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Se le llama también Vicario de Jesucristo, y Siervo de los siervos de Dios.

Ya en la primera hora de la Iglesia, cuando Pedro estaba en la cárcel, toda la comunidad oraba insistentemente a Dios por él (cf. Hch 12,59). Hoy toda la Iglesia también tiene el deber de estar unida al sucesor de Pedro y de rezar por el Papa Francisco, por sus intenciones y preocupaciones. Y ya sabemos cómo reitera él esta humilde petición a todos los que le visitan o a quienes él escribe: "¡No se olvide de rezar por mí!", siempre les dice. Hagámoslo, pues, como un gesto de amor hacia nuestro Padre y Pastor, Maestro en la fe y servidor de todos.

También podemos ayudarle con el "Denario" u "Óbolo" de San Pedro, ayuda económica al Papa que, como decía Benedicto XVI, "es la expresión más típica de la participación de todos los fieles en las iniciativas del Obispo de Roma en beneficio de la Iglesia universal. Es un gesto que no sólo tiene valor práctico, sino también una gran fuerza simbólica, como signo de comunión con el Papa y de solicitud por las necesidades de los hermanos, y por eso tu ayuda posee un valor muy eclesial". Es así como hacemos posible que la Iglesia de Roma pueda cumplir válidamente su oficio de presidencia en la caridad universal.

Entre las obras realizadas recientemente gracias al Óbolo de San Pedro, se encuentran la Ciudad de los Muchachos «Nazareth» en Mbare (Ruanda), el hospital S. Vicente de Paúl en Sarajevo, un poblado para huérfanos del sida en Kenia, un hospital en Armenia, las actividades de la Fundación «Populorum progressio» para los campesinos y los indígenas de Latinoamérica y la Fundación Juan Pablo II para el Sahel en África. El Óbolo se reinventa y este año busca mayor visibilidad con una página de Internet y cuentas en las redes sociales Twitter e Instagram. El pasado mes de noviembre ya se lanzó una nueva página en internet, www.obolodisanpietro.va en español, italiano e inglés, en la que se explica cómo realizar las donaciones, a qué proyectos serán destinadas y la historia de esta antigua institución.