Jóvenes, Fe y Discernimiento vocacional (y 2)

El Papa Francisco anima a los jóvenes y las Diócesis a participar activamente en el camino del Sínodo de octubre 2018 sobre "Jóvenes, fe y discernimiento vocacional", porque "el Sínodo es para ellos", dice el Papa Francisco, y porque ahora "toda la Iglesia sale y se pone a la escucha de su voz, de su sensibilidad, de su fe y también de sus dudas y críticas".

En una Carta dirigida a los jóvenes, el Papa tras subrayar el anhelo que tiene la juventud de construir una sociedad más justa y fraterna hasta las periferias del mundo, lamenta las realidades de «prevaricación», «injusticia» y «guerra». Comenta, en esta línea, que muchos jóvenes «están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de su tierra natal». A partir de las palabras de Jesús a los discípulos, cuando les dice "venid y lo veréis» (Jn 1,39), el Papa asegura a los jóvenes que también a ellos «Jesús les dirige su mirada y los invita a ir hacia Él». Debemos notar la dimensión vocacional del Sínodo, entendiendo la vocación en sentido amplio, porque se refiere a toda la gama de posibilidades de realización concreta que presenta la propia vida en la alegría del amor y en la plenitud derivada de la entrega de un mismo a Dios y a los demás.
 
En la JMJ Cracovia 2016, el Papa preguntó a los jóvenes si las cosas se pueden cambiar, y ellos le respondieron juntos con un fuerte «¡¡Sí!!». De acuerdo con esa respuesta, el Papa destaca que «el cambio nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede resignarse a la cultura del descarte, como tampoco puede ceder ante la globalización de la indiferencia». Conviene que el Sínodo escuche los deseos de los jóvenes, sus proyectos, sueños y dificultades para realizar su proyecto al servicio de la sociedad, de la que piden ser protagonistas activos. «Un mundo mejor se construye también gracias a ellos, que siempre quieren cambiar y ser generosos». En esta línea, los anima a no tener «miedo de escuchar al Espíritu que sugiere opciones audaces», así como a «no perder tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar, para seguir a Jesús». Queremos ser Iglesia en salida, vivir el acercamiento a los jóvenes, que «tienen mucho que decir para construir entre todos una Iglesia más abierta al encuentro». Y advierte el Papa: "Para seguir a Jesús hay que moverse, caminar y no quedarse parados con el alma sentada».

«Tras las huellas del discípulo amado» (en referencia al 4º. Evangelio) es el hilo conductor del Documento preparatorio del Sínodo, que tiene 3 partes: Los jóvenes en el mundo de hoy; Fe discernimiento y vocación; y la acción pastoral adecuada a las nuevas generaciones. Con varios apartados clarificadores en cada parte: 1. Un mundo que cambia rápidamente; 2. Las nuevas generaciones: pertenencia y participación; puntos de referencia personales e institucionales; y hacia una generación (hiper)conectada; 3. Los jóvenes y las opciones. También en el capítulo de Fe, discernimiento y vocación habla de: 1. Fe y vocación; 2. El don del discernimiento: reconocer, interpretar y escoger; 3. Caminos de vocación y misión; y 4. El acompañamiento, que se convierte en un concepto clave para el Sínodo y seguramente para toda la Acción Pastoral, que es la parte última, más concreta, donde se habla de: 1. Caminar con los jóvenes: salir, ver y llamar ; 2. Sujetos: todos los jóvenes, sin excepción; una comunidad responsable; y las figuras de referencia; 3. Lugares pastorales: la vida cotidiana y el compromiso social; los ámbitos específicos de la pastoral; y el mundo digital; y 4. Instrumentos: los lenguajes de la pastoral; la atención educativa y los itinerarios de evangelización; silencio, contemplación y oración. Y termina remarcando la gran figura de la Madre celestial, María de Nazaret.