Jornada de “Germanor” 2017

El Día de la Iglesia diocesana o Día de "Germanor" 2017 reclama nuestra atención, un año más, para que nos hagamos más y mejor conscientes de que formamos parte de la familia de los hijos de Dios, que nos reúne en comunidad de hermanos. A nadie se le ocurre pensar que lo más importante en una familia es la economía. Lo que cuenta es la salud, la buena relación, la preocupación por los hijos y nietos..., y también la fe y el amor compartidos. Pero todos sabemos cómo conviene que no falle la economía, con el fin de llevar adelante todas estas causas. La primera comunidad de los cristianos que relatan los Hechos de los Apóstoles lo expresaba diciendo: "Todo lo tenían al servicio de todos" (Hch 2,44), porque vivían el ideal de compartir los bienes y ponerlos al servicio de la comunidad. Un texto que ha inspirado a muchas familias religiosas, y que también expresa un ideal para todos los cristianos, una economía más "comunitarista" o "economía de comunión".

En este domingo celebramos en todas las Diócesis de Cataluña la Jornada de "Germanor" (bella palabra para una bella causa) que es la oportunidad para destacar que la Iglesia -familia de familias- necesita un apoyo económico. Ser conscientes de ello no significa que hacemos a la Iglesia más materialista, sino que la hacemos más creíble, porque significa que los cristianos se van haciendo más responsables y más comprometidos en la causa del Evangelio. Alguien muestra que ama una causa cuando la ayuda según sus posibilidades.

Demos gracias por el esfuerzo económico conjunto de tantas personas que hacen posible que las parroquias, las instituciones diocesanas y la acogida a todos, sin diferencias, vayan saliendo adelante. Quiero hacer mención de los que nunca se olvidan de la Diócesis ni de su parroquia, y les hacen alguna donación. Y quienes, desde los Consejos diocesano o parroquiales de economía, dan su valioso consejo y su ayuda a los párrocos y al obispo, llevan la contabilidad, o van pensando las obras que conviene hacer y la manera de obtener los recursos necesarios. En cada parroquia necesitamos que los laicos ayuden a los sacerdotes a llevar la economía. Los sacerdotes no es necesario que tengan que cuidarse de todo, ni lo pueden hacer. A todos los que les ayudáis en esta tarea, mi agradecimiento más sincero.

La colecta de Germanor ensancha nuestro horizonte. Ya no nos responsabilizamos sólo de nuestra parroquia, sino de la Iglesia diocesana, de la que la propia parroquia es parte, y de la Iglesia universal a través de las colectas y otras aportaciones que se van dando a lo largo del año. Esta colecta viene a reforzar el Fondo Común Diocesano, desde el que se deben atender las necesidades de la comunidad diocesana: la retribución de los sacerdotes y otros agentes pastorales, la ayuda a las Delegaciones, la reconstrucción y el mantenimiento de los templos, las ayudas para obras, etc. Seamos generosos, pues ¡Dios ama al que da con generosidad!

Que el día de "Germanor" nos haga sentir la alegría de ser Iglesia de Dios, Iglesia diocesana, formada por hermanos que se aman y ponen en común mucho o parte de lo que tienen, como en la primera Iglesia apostólica, y que viven con interés la responsabilidad de ayudar a la propia parroquia y a la Iglesia diocesana para que podamos llevar a cabo la obra salvadora de Jesús en nuestro tiempo.