"Yo hago nuevas todas las cosas" (Ap 21,5)

1.- Terminamos un año y pasamos página al calendario. Tantas cosas que han pasado y que habremos vivido... de alegría y de problemas, de familia, de trabajo, de política, de frustraciones y esperanzas, de alegrías y de cruces, de difuntos que añoramos y de gente pequeña que ha nacido... Hoy estamos invitados a ponerlo todo en las manos de Dios, el año 2017 que se agota y el 2018 que llega, porque Él, que es Señor de la historia y de la humanidad, quiera tener compasión de todos nosotros, de la humanidad entera. Encomendemos todo el mundo al Señor, para que perdone las culpas y pecados de los hombres, cure las heridas, nos restaure y nos salve, y sobre todo nos conceda su gracia y su bendición para "empezar de nuevo", para rehacer la alianza de amor con Dios, y acoger su Reino. que no deja nunca de venir y de crecer. "Yo hago nuevas todas las cosas" (Ap 21,5) dice el Señor, y en su fuerza salvadora confiamos: que nos transforme, "nos restaure, que brille su rostro y nos salve" (Sal 79,4), nos llene de amor y de esperanza para ser fuertes y perseverantes en la fe y en el compromiso de vida.

Los cristianos miramos con esperanza el año que comienza ya que, pase lo que pase y venga lo que venga, siempre estamos en las amorosas manos de Dios. Antes se decía: "Todos los días son santos y buenos para los que están en gracia de Dios". Y es que si vivimos en el Señor, si acogemos su gracia, si confiamos en Él y tratamos de hacer el bien, sabemos que el Señor está cerca de nosotros, que nunca nos deja. Dejemos resonar hoy en nuestros corazones las palabras del Padre misericordioso de la parábola a su hijo mayor: "¡Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo!" (Lc 15,31). Que sea esta nuestra confianza al iniciar un nuevo año, con vida renovada, con más fe, y sobre todo con más obras de amor, coherentes con nuestra esperanza cristiana.

2.- Celebramos la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, que continúan animando y sosteniendo nuestras familias hacia el ideal de amor, de trabajo, de acogida incondicional de la vida, de comunión y compartición solidaria y de servicio. De Nazaret nace una luz humilde pero potente, que ayuda a encaminar las vidas familiares, defendiendo los valores de la familia, como hace el Papa Francisco en su Exhortación "Amoris Laetitia" cuando propone el Himno de St. Pablo en 1ª Corintios 13,4-7, y lo comenta bellamente. Hablando del "Amor en el matrimonio" (capítulo IV), destaca la paciencia, la actitud de servicio, la sanación de la envidia, no alardear ni agrandarse, ser amables, desprendidos, sin  violencia interior, con perdón, alegrándose con los demás, disculpándolo todo, confiando, esperando y soportándolo todo.

Nuestra Delegación diocesana de Familia y vida tiene un ambicioso proyecto de trabajo, y quiere empezar realizando un renovado esfuerzo en el campo de la preparación al matrimonio. Nos exhorta a ello el Papa cuando afirma: «La compleja realidad social y los desafíos que la familia está llamada a afrontar hoy requieren un compromiso mayor de toda la comunidad cristiana en la preparación de los prometidos al matrimonio… Es necesaria una mayor implicación de toda la comunidad, privilegiando el testimonio de las familias, además de un arraigo de la preparación al matrimonio en el camino de iniciación cristiana, haciendo hincapié en el nexo del matrimonio con el bautismo y los otros sacramentos» (AL 206).

A todos os deseo una gozosa fiesta de la Sda. Familia y un feliz Año Nuevo.