Comunión con los cristianos de Tierra Santa

Desde hace dieciséis años, participo cada enero en representación de la Conferencia Episcopal Española en el encuentro de Obispos en apoyo de los cristianos de Tierra Santa (Coordinadora HLC), que coordinan los obispos de Inglaterra, y en la que también participan EE. UU., Canadá, Europa y Sudáfrica. Es una peregrinación anual para orar, visitar la minoría cristiana que allí vive y sostener ante los gobernantes de acá y de allá la justicia y la paz en aquellas tierras. Al final hemos dado a conocer un Comunicado que os resumo:

 
Vamos a Tierra Santa –sobre todo este año- para encontrar a sus jóvenes, escuchar su voz y orar por la justicia y la paz. A pesar de la continuidad de este conflicto destructivo y los enfoques de tantos poderosos que causan división, nuestra fe en Dios es fuente de esperanza para el futuro mejor que desean los jóvenes de esta tierra. A los jóvenes de Gaza se les sigue robando cualquier expectativa de futuro por el alargamiento del bloqueo que, indiscriminadamente, les niega la oportunidad de desarrollarse. Los jóvenes de Cisjordania siguen sufriendo en su vida cotidiana la violación de su dignidad; una situación que se ha convertido en normal a causa de la ocupación. La vida de los jóvenes en los territorios de Palestina está arruinada por el paro laboral. También muchos jóvenes israelíes, con los que nos hemos encontrado en escuelas y universidades, reconocen que están viviendo a la sombra de un conflicto que ellos no han creado y que no desean. Muchos jóvenes de ambos lados comparten la misma aspiración por una coexistencia pacífica, aunque encaran realidades completamente diferentes, con pocas oportunidades incluso para encontrarse o comprender las esperanzas y temores de unos y otros. Para toda una generación, la expectativa de la paz se ha alejado aún más por decisiones inaceptables desde el punto de vista moral o legal; en particular por el reciente agravio al estatus de Jerusalén, reconocido internacionalmente, que es una ciudad sagrada para judíos, cristianos y musulmanes.

Los jóvenes de Tierra Santa se sienten defraudados por sus propios líderes y por la comunidad internacional. Su desencanto está completamente justificado, y están convencidos de que hay que luchar por un cambio, manteniendo viva la esperanza a través de su resiliencia y su coraje. Ellos se atreven a promover la justicia y a desafiar las divisiones que les han sido impuestas. Son las escuelas y los proyectos para la juventud los que están derribando barreras y preparando la sociedad para crecer en tolerancia. Son los jóvenes voluntarios los que están demostrando humanidad en esta sociedad herida. Compartimos la esperanza de los jóvenes de Tierra Santa y reconocemos su papel esencial en la promoción de la paz.

Y por eso, al volver, los Obispos invitamos a las comunidades cristianas de nuestros países para que actúen en solidaridad con ellos: que den apoyo a las organizaciones que ayudan a crear trabajo, promueven viviendas y facilitan el diálogo; que recen y que promuevan peregrinaciones para el encuentro con las comunidades cristianas en Tierra Santa y les hagan llegar apoyo; y que sensibilicen a nuestros líderes políticos, oponiéndose decididamente contra aquellos que buscan crear una mayor división. Entre todos, pongamos de nuestra parte para hacer de aquella Tierra Santa un lugar más humano y más digno para los jóvenes y para todos.