Fiesta de San Pedro en el Santuario de Núria

El día 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en el Santuario de la Virgen de Nuria, se ha celebrado un año más un día muy significativo y celebrativo: se trata del día en que tradicionalmente se abría el Santuario y el ganado iniciaba el pastoreo estival a los siete valles de Núria.
La solemne celebración de la Eucaristía fue presidida por Mn. Ignasi Navarri, Vicario General de la Diócesis, y concelebrada por Mn. Joaquim Cebrián, Mn. Joan Perera, capellán custodio del Santuario de Núria, y Mn. Fermí Manteca, Rector de Torà, municipio hermanado con Queralbs. Los dos municipios comparten el patronazgo de San Gil. Los seminaristas de Urgell ayudaron en el servicio del altar. En la celebración se hicieron presentes algunas autoridades: la Ilma. Sra. Alcaldesa de Queralbs, el Ilmo. Sr. Presidente del Consejo Comarcal del Ripollés, el Ilmo. Sr. Alcalde de Torá, el Ilmo. Sr. Alcalde de Molló, el Director de Vall de Núria, y varios concejales de Queralbs y de los municipios ripolleses.
De entre los fieles que llenaban la Basílica, cabe destacar, en primer lugar, el numeroso grupo de peregrinos convocado por el Consejo Comarcal del Ripollès celebrando el primer Encuentro de Mayores del Ripollès. También se hizo presente un buen grupo de peregrinos de Torá, y el grupo de los miembros de la Liga Espiritual de la Virgen de Nuria-Amigos de Nuria, que celebraban su retiro anual de dos días en el Santuario, además los otros peregrinos, algunos de los cuales subieron andando.
En su homilía Mn. Ignasi, tras saludar y felicitar a los peregrinos en nombre del Sr. Arzobispo, que se encontraba en Roma a la celebración del cardenalato del Sr. Arzobispo de Barcelona, ​​puso de relieve como María Virgen nos reúne a todos como hijos, y cómo la fe confesada por los Santos Apóstoles Pedro y Pablo nos anima a ser cristianos adultos, a no tener miedo y a entregar un buen combate espiritual sin perder nunca la confianza.
Después, en procesión y cantando los gozos en honor de San Pedro, compuestos por los sacerdotes urgelitanos Manuel Pal y Agustí Brescó, todos los asistentes a la Misa se trasladaron a la explanada frente al lago, donde el capellán custodio procedió a la tradicional bendición del término y sus pastos, y a la bendición de las farinetes y panecillos, que compartieron los numerosos peregrinos.