Oración a Sta. María Asunta, Madre de Misericordia

En este Año santo de la Misericordia, y en vísperas de la gran fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María al cielo, os invito a elevar nuestros corazones a la Madre que nos fue dada en la Cruz por Jesús mismo, y así le elevemos nuestras necesidades, nuestras familias y todas las intenciones de nuestra Diócesis, para que Ella "vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos”.

María, Madre de la Iglesia, Protectora de todos los hijos e hijas de la Iglesia,
hoy ponemos en sus manos a todos los cristianos de Urgell
para que Tú los acompañes con tu asistencia y tu consuelo.

María, Madre del Magnificat, ayúdanos a dar gracias a Dios
por la vida cristiana que late en el Pueblo de Dios que camina en Urgell.
Enséñanos a saber ser agradecidos
y a cantar con alegría las misericordias del Señor.

María, Madre del Buen Pastor, protege a los sacerdotes en su ministerio
para que sean siempre de todos, servidores de los servidores de Dios,
dispuestos, sencillos y humildes, portadores de paz y de reconciliación,
testigos fieles y coherentes de la Resurrección de Cristo, el Buen Pastor.
A Él queremos anunciar, en Él confiamos, por Él y con Él trabajaremos
por que Dios sea amado
y el Reino llegue con fuerza entre nosotros.

María, Madre de la Esperanza, haznos valientes y esperanzados
en el seguimiento de Jesús,
fieles al Espíritu Santo que es Espíritu de amor y de libertad,
para que siempre estemos dispuestos a salir a sembrar,
sin apagar ningún pábilo que humee,
a lavar los pies de los hermanos, con humildad y misericordia.
Que con la unión de todos, formemos una Iglesia viva y misionera,
hermanada en la comunión y en el anuncio gozoso del Evangelio,
que se ama y se esfuerza por crecer en la fe, esperanza y caridad,
y que colabora a transformar el mundo según las Bienaventuranzas.

María, Madre de la Alegría, sé siempre nuestro consuelo y nuestra fortaleza.
Que no tengamos miedo de las dificultades,
ni nos detengamos en los fracasos.
Que queramos unir más que separar,
volver a sembrar que lamentarnos por lo que no va bien,
dar la vida llegando hasta la Cruz más que guardarla inactiva.
Todo para que el mundo crea.
Todo para que Dios sea conocido, amado y servido.

María, Madre Asunta al cielo, ruega siempre por nosotros,
ayúdanos a perseverar en la fe y en la caridad,
y ábrenos las puertas del cielo cuando acabemos la carrera en la tierra. Amén”

Aprender a pararnos y descansar

Agosto es cuando más visitantes recibimos en nuestra Diócesis de Urgell, junto con el tiempo de nieve del invierno, y queremos acogerles con los brazos abiertos. Muchos son hijos de la Diócesis o tienen aquí sus raíces familiares lejanas. Otros se han enamorado de la belleza de nuestros lugares y paisajes, y de la acogida de la buena gente de nuestros pueblos... y quizás han construido aquí su casa. Otros están de paso y con muchas ganas de conocernos a fondo... A todos os abrimos el corazón, y os decimos que la Diócesis de Urgell, con muchos siglos de historia de vida cristiana ininterrumpida, os acoge y os ofrece su vida comunitaria y sacramental, celebrada en nuestros antiguos templos románicos y posteriores, con un patrimonio riquísimo que estamos constantemente reparando y embelleciendo, para que todos podamos disfrutarlo y nos sea camino hacia la trascendencia y la espiritualidad.

Agosto es el pico más alto de las vacaciones. Los escolares ya hace días que las disfrutan pero ahora son las familias las que mayoritariamente se reencuentran. Oportunidad renovada de convivencia de las diversas generaciones dentro de las familias. Es tiempo de detenernos, de descansar, de saber escuchar mejor, de encontrar tiempo para la oración, el dulce pasar el tiempo sin hacer demasiadas cosas, y disfrutar de la naturaleza, contemplándola, y por ella, llegar al gozo de reconocer y alabar al Creador. "¡Alabado seas, mi Señor... por todas las obras bellas que nos ofreces!". Con todo, no dejemos de tener presentes, también, a los que cerca de nosotros no pueden hacer vacaciones, sea por exigencias del trabajo, o porque no pueden hacer gastos, o porque están enfermos o deben cuidar de algún anciano o de algún niño. También a vosotros os decimos que la Diócesis reza por todos, y se une a vosotros. ¡No os olvidamos!

Los cristianos estamos llamados a dar sentido a todo lo que vivimos. Nunca podemos dejar de ser levadura del Reino de Dios para el mundo; también durante las vacaciones. Es así como este tiempo de parada -largo o corto- puede convertirse en un tiempo para reponernos, para ordenarnos de nuevo, para disfrutar de conocimientos y de lugares nuevos, tiempo para orar y leer un poco más, y para acercarnos a la maravilla de la naturaleza sin prisas, admirándola, respetándola. Y sobre todo las vacaciones son tiempo para acercarnos más a Dios y a nuestras familias. Días para renovarnos y días para reencontrar nuestros orígenes, los amigos y la familia, los pueblos, y redescubrir nuestra profunda vocación a amar y a ser amados, a perdonar y a recomenzar de nuevo unas mejores relaciones de aceptación, de amor y de servicio.

Deseo que podáis disfrutar aunque sea de unos pocos días de vacaciones y de cambio de ritmo, para que nuestra entrega de cristianos se beneficie. No se trata de marchar por marchar, que eso también cansa. Jesús nos invita a confiar en Él, y nos dice: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados; Yo os aliviaré" (Mt 11,28). Es una invitación a descansar en Él, a reposar serenamente, a acoger su Misericordia que todo lo sana y recompone. El Papa Benedicto XVI recomendaba: "En tiempos de parada, dejemos amplio espacio a la lectura de la Palabra de Dios, en particular al Evangelio, ¡que no debéis dejar de poner en vuestras maletas en estas vacaciones!". Hagamos caso. Releer el Evangelio podría ser un pequeño compromiso de agosto, o de cuando podamos tener un tiempo de parada. ¡Buen verano a todos!

Valoremos el patrimonio de la Iglesia

Nuestra cultura y nuestra historia hunden profundamente sus raíces en la fe cristiana, en una geografía eclesial hecha de diócesis, de monasterios y de ermitas. Los edificios y el arte paleocristiano, el tiempo visigótico, el prerrománico y el maravilloso románico, el gótico, el renacimiento y el barroco, el neoclásico y el modernismo..., hasta llegar a nosotros. Templos, baptisterios, catedrales y otros edificios, utensilios litúrgicos, pinturas, esculturas, imágenes, orfebrería, tejidos y ornamentos, objetos devocionales... Todo para dar rostro al Dios que se encarna en Jesús y que sale al encuentro de cada generación también a través de la belleza del arte.

Las Diócesis de Cataluña hemos creado y mantenemos "Catalonia Sacra", que es una iniciativa para dar a conocer el patrimonio arquitectónico y artístico vinculado a la Iglesia Católica, y para ayudar a su conocimiento y a su visita. Este patrimonio, que representa una altísima proporción de la riqueza patrimonial del territorio catalán, es el resultado de 2000 años de vinculación entre el cristianismo, la cultura, la identidad y la espiritualidad de nuestro pueblo. Todo este patrimonio y las actividades que se realizan en las diferentes diócesis se pueden encontrar en el portal www.cataloniasacra.cat. Las propuestas del proyecto se pueden resumir en tres tipos de actividades: las visitas a las Catedrales, las rutas diocesanas que cada Diócesis dibuja en su territorio, y las rutas sobre la historia de la Iglesia en Cataluña y en Andorra.

Catalonia Sacra ofrece una programación de cerca de una cincuentena de actividades repartidas entre marzo y noviembre. Es una programación muy plural con todo tipo de actividades, que pasa de la conferencia ante la obra maestra, o la ruta por diferentes iglesias, hasta los "talleres de patrimonio", o la invitación a asistir a fiestas del calendario litúrgico donde el patrimonio cultural tiene un papel relevante. Catalonia Sacra refleja la variedad histórica, artística, geográfica y temática del patrimonio cultural de raíz religiosa. Desde el Ebro hasta los Pirineos, del cáliz al claustro, del románico austero al racionalismo del siglo XX.

Nuestra Diócesis de Urgell organiza diversas actividades a las que os invitamos muy especialmente. Ahora os ofrecemos 3 itinerarios: "El románico del Valle de Aran", "El románico del Valle de Boí", y el itinerario que hemos llamado "Santos, hombres y misterios: las iglesias de los Valles de Àneu". Además, dentro de las actividades que se ofrecen para este verano, Catalonia Sacra nos invita a una visita guiada y exhaustiva a dos joyas de nuestro Pirineo: la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Bossòst (el día 7 de agosto a las 19h) y la iglesia de San Vicente de Estamariu (el día 13 de agosto a las 20h). Al finalizar la visita se podrá disfrutar en ambas iglesias de dos magníficos conciertos incluidos dentro del Festival de Música Antigua de los Pirineos (FEMAP).

En último término, Catalonia es Sacra. Lo es por este inmenso legado, Evangelio vivido, que nos revela cómo Dios ha actuado en aquellos que lo edificaron y embellecieron, y que nos ha sido entregado para que lo demos a los que vendrán. Y lo es porque, como dice san Pablo «este templo del Dios vivo somos nosotros» (2Co 6,16).

María Magdalena: potenciar el papel de la mujer en la Iglesia

Acabamos de celebrar el viernes la fiesta litúrgica de Santa María Magdalena, por expreso mandato del Papa Francisco, con un relieve más grande, como "apóstol de los apóstoles", según dice el título de su prefacio propio. Y ya anteriormente, el Papa había modificado el rito del Lavatorio del Jueves Santo para que pueda ser realizado con hombres y con mujeres, indistintamente. Es un anhelo de visibilizar la igualdad y la dignidad de la mujer. Un trabajo que ya se hace, pero que tenemos que hacer más.

En numerosas ocasiones el Papa Francisco ha llamado la atención sobre el escaso papel de la mujer en la Iglesia. Volviendo de la JMJ de Río de Janeiro (2013) el Papa aseguró que entre las tareas pendientes de la Iglesia estaba «una teología de la mujer» en la Iglesia y un papel más activo. «Tenemos que avanzar en la explicitación de este papel y carisma de la mujer en la Iglesia. No se puede entender una Iglesia sin mujeres. Pero mujeres activas en la Iglesia, con su perfil, que vayan adelante. En la Iglesia hay que pensar en la mujer en esta perspectiva de decisiones arriesgadas, pero como mujer. Creo que todavía no hemos elaborado una profunda teología de la mujer en la Iglesia».

Celebrando el 25º aniversario de la carta apostólica «Mulieris Dignitatem» de S. Juan Pablo II, nuevamente el Papa manifestó que la Iglesia ha de interrogarse por la presencia que otorga a la mujer, y lamentó que se confunda en ocasiones el "servicio" con la «servidumbre». «Sufro, lo digo de verdad, cuando veo en la Iglesia o en algunas organizaciones eclesiales que la función de servicio de la mujer, que todos tenemos y debemos tener, se transforma en un papel de servidumbre». E insistió en ello: cuando una mujer es relegada a tareas más bien propias de la servidumbre, se hace porque no se comprende bien su verdadero papel. «La mujer tiene una especial sensibilidad por las 'cosas de Dios', sobre todo para ayudar a comprender la misericordia, la ternura y el amor que Dios tiene por nosotros». También en la Comisión Teológica Internacional, celebró la mayor presencia de mujeres, pero dijo que aún debían ser más. Y pidió "una presencia femenina más capilar e incisiva en las comunidades», ya que «la Iglesia es mujer, es 'la’ Iglesia, no ‘el’ Iglesia", y confesó que «me gusta describir la dimensión femenina de la Iglesia como un seno acogedor, que genera y regenera la vida». Esta mayor presencia que él reclama, requerirá «muchas mujeres implicadas en la responsabilidad pastoral, en el acompañamiento espiritual de personas, familias y grupos, así como en la reflexión teológica». Y hace dos meses, ante 900 Superioras de Institutos religiosos femeninos reunidas en Roma, aseguró que quisiera instaurar una Comisión para el estudio del diaconado femenino.

Convendrá que en las parroquias e instituciones de la Diócesis y de la Iglesia universal reflexionemos y saquemos conclusiones operativas. Fijémonos en Santa María Magdalena: El nuevo prefacio de su fiesta alaba a Dios Trinidad, y remarca que Jesús «se apareció visiblemente en el huerto a María Magdalena, pues ella lo había amado en vida, lo había visto morir en la cruz, lo buscaba yacente en el sepulcro, y fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos; y Él la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado para que la buena noticia de la vida nueva llegase hasta los confines del mundo. Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos». Sí, hermanos y hermanas, alabemos al Señor por la Bienaventurada Virgen María, por santa María Magdalena, «apóstol de los apóstoles», y por todas las mujeres que tanto han trabajado y trabajan por el Reino de Dios en la Iglesia.