Peregrinación diocesana de Urgell a Tierra Santa (y 2)

El domingo día 9 de octubre entramos en la ciudad vieja de Jerusalén por la Puerta de San Esteban o también llamada Puerta de los Leones o Puerta de las Ovejas para visitar, en un primer momento, los restos arqueológicos del lugar donde habría que situar la Piscina Probática donde Jesús curó al paralítico. A pocos metros de distancia se encuentra la iglesia de Sta. Ana y en su cripta se hace memoria de la casa de los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana. En esta iglesia saludamos a la Virgen con el canto de la Salve Regina y nos dimos cuenta de la buena acústica de esta iglesia.

A continuación, recorrimos la Vía Dolorosa visitando el convento de las Damas de Sión, el arco del Ecce Homo, la iglesia de la Flagelación y la Capilla de la Condena. El visionado de un audiovisual nos ayudó a seguir la historia de la ciudad de Jerusalén a través de los siglos. Pudimos visitar también la piscina Struzion y vimos parte del pavimento romano. Continuando el recorrido de la Vía Dolorosa entramos en la basílica del Santo Sepulcro. Subimos al Calvario donde recordamos la crucifixión de Jesús y vivimos el intenso momento de oración en este lugar, mientras esperábamos poder besar el lugar de la muerte de Jesús y tocar la piedra del Calvario.

Al bajar del Calvario no nos fue posible entrar dentro del Santo Sepulcro debido a una celebración que se estaba realizando y bajamos a la capilla de Sta. Helena, dejando la visita al Santo Sepulcro para otro momento.

Por la tarde fuimos a Belén. Entramos en la Basílica de la Natividad pero los trabajos de restauración no nos dejaron contemplar esta iglesia. Sin embargo, sí que pudimos bajar y orar en la cueva donde la tradición recuerda el Nacimiento de Jesús. Y ese día celebramos la Eucaristía conmemorando la fiesta de Navidad.

El lunes día 10 continuamos la peregrinación trasladándonos al Monte de los Olivos. En esta Montaña visitamos el lugar de la Ascensión de Jesús al cielo, la iglesia del Padre Nuestro contemplando la gran colección de mayólicas donde estaba escrita la oración de Jesús en varias lenguas del mundo, la capilla Dominus Flevit donde Jesús lloró por Jerusalén. Desde este lugar contemplamos la ciudad de Jerusalén, ya que el sitio ofrece una preciosa vista panorámica de Jerusalén.

Continuando la bajada del Monte de los Olivos llegamos al huerto de Getsemaní y oramos en el interior de la Basílica de las Naciones donde se recuerda el sufrimiento y la agonía de Jesús la noche del Jueves Santo. Seguidamente entramos en la Gruta de los apóstoles donde se recuerda la traición y el Prendimiento de Jesús. Al lado mismo de esta Gruta está la Tumba de María donde, en su interior, hay una edícula que custodia el que habría sido el sepulcro de María.

Seguidamente fuimos a la iglesia de San Pedro in Gallicantu lugar donde se recuerda las negaciones de Pedro y el canto del gallo. Allí mismo se puede observar una escalinata por donde Jesús habría pasado la noche del Jueves Santo.

Después de visitar estos lugares santos y de leer sus correspondientes textos bíblicos nos dirigimos al Patriarcado Latino para saludar Mons. William Shomali, obispo auxiliar de Jerusalén, que nos comentó los frutos espirituales de la peregrinación y nos explicó cuál es la situación actual de los cristianos en Tierra Santa.

Por la tarde visitamos Yad Vashem, el museo en memoria de las víctimas del holocausto judío y fuimos a Ain Karen donde celebramos la Eucaristía y recordamos la visita de María a su prima Isabel.

Por la noche retornamos a la Iglesia de las Naciones para participar en una vigilia de oración ante el Santísimo Sacramento expuesto. Allí nos encontramos con otros grupos que habían ido para participar en esta Hora Santa.

El martes, de madrugada, nos encaminamos hacia Abu Gosh, uno de los lugares donde la tradición sitúa la aparición de Jesús resucitado a los discípulos de Emaús. Desde allí seguiremos visitando lugares como Betania (donde vivieron Lázaro, Marta y María), el Mar Muerto, vimos desde la distancia las cuevas de Qumram y el monasterio de la Cuarentena y llegamos a Jericó recordando el encuentro de Jesús y Zaqueo y la curación del ciego Bartimeo.

Por la tarde volvimos a Jerusalén y celebramos la Eucaristía en el "pequeño cenáculo" y aún tuvimos tiempo para visitar la iglesia de la Dormición de María, ya que esa noche comenzaba la fiesta judía del Yom Kippur. Volviendo hacia el hotel visitamos el Muro de las Lamentaciones donde los judíos oraban en este día festivo.

El último día de estancia en Jerusalén el empezamos con la oración del Vía-Crucis recorriendo la Vía Dolorosa y pudimos entrar en el edícula del Santo Sepulcro para orar con intensidad en aquel lugar santo.

Después fuimos a la Custodia Franciscana donde saludamos al franciscano P. Artemio Vítores y después del tiempo libre de la tarde tuvimos un breve acto de celebración para cerrar nuestro peregrinaje diocesano.

El jueves, de madrugada, nos dirigimos hacia el aeropuerto de Tel Aviv. Saliendo de Jerusalén, Mn. Ramon Sàrries nos ayudó a despedirnos de la ciudad como los peregrinos que decían "el próximo año en Jerusalén". Todos nos fuimos con el deseo de volver y con el anhelo de que el próximo año podamos estar allí aunque sea sólo espiritualmente.

Mn. Antoni Elvira