Celebración de Navidad en el centro penitenciario de La Comella (Principado de Andorra)

El miércoles 21 de diciembre del Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives, presidió una celebración anticipativa de la Navidad del Señor en el Centro Penitenciario La Comella de Andorra la Vella. Estuvo acompañado por Arcipreste de los Valles de Andorra, Mn. Ramon Sàrries, Delegado diocesano de pastoral penitenciaria, y Mn. David Codina.
A su llegada a la prisión fue recibido por el Director del centro penitenciario, Sr. Francesc Tarroch y el Subdirector, Sr. Ismael Hernando. El Arzobispo mantuvo una entrevista personal con ellos, interesándose por la situación actual de los presos internos, los funcionarios y el Centro Penitenciario. Actualmente el centro penitenciario de Andorra cuenta con 38 reclusos. La mayoría de los internos son hombres, y sólo hay 4 mujeres. El Copríncipe animó al Director del centro a trabajar para que los internos puedan realizar actividades que favorezcan su formación y su reinserción en el mundo laboral y su socialización, y a garantizar el respeto y la dignidad de todas las personas que han visto privada la su libertad.
A continuación tuvo lugar la Celebración de la Eucaristía navideña que contó con el acompañamiento musical del Movimiento Janer, formado por 19 alumnos del Colegio Ana María Janer y del Sant Ermengol, con la presencia de varios profesores del centro y las dos Directoras.
Mons. Vives, en su homilía, animó a los internos a acoger en el fondo de su corazón la venida del Hijo de Dios en las próximas fiestas navideñas. Dios hecho hombre, Jesucristo, llega y penetra todas las barreras y muros, siempre que nos disponemos a acoger con un corazón abierto y bien dispuesto. Este Jesús es el Salvador que se ha hecho pobre y niño en Belén para rescatarnos de todos nuestros pecados y errores, incluso los más grandes, y ofrecernos el camino de la reconciliación y de reencuentro con Dios. Jesucristo nos envía a proclamar la alegría del Evangelio en todas partes y vivir la alegría de su nacimiento a pesar de las dificultades y tristezas de la vida. El camino para vivir todo esto es el amor que, tal y como San Pablo predica a los Corintios, es la clave de bóveda del ser cristiano ya que sin amor, no somos nada. En este sentido, el Arzobispo exhortó a los presos a vivir ya el amor a Dios que nunca nos deja solos y que puede llegar a todas partes.
Al terminar la Eucaristía el Copríncipe Episcopal regaló un lote a cada preso obsequio de Cáritas Andorrana y un comentario al Evangelio de cada día, y pudo mantener un breve encuentro personal con todos los reclusos que manifestaron al Arzobispo su agradecimiento y inquietudes.
Posteriormente al módulo destinado a los reclusos menores tuvo lugar una pequeña explicación didáctica a los jóvenes que habían asistido a la celebración eucarística de las instalaciones de la prisión y del funcionamiento del día a día de un recluso falto de libertad. Los jóvenes formularon a los agentes sus preguntas.