Anunciadores del Evangelio en el mundo digital

Poner "alma" en el mundo digital

6. Esta visión positiva del mundo de las comunicaciones, heredera y deudora del Concilio Vaticano II, no significa, según el mismo espíritu del Decreto Inter Mirifica, renunciar a la necesaria responsabilidad y sentido crítico que, como usuarios -destinatarios y emisores-, han de tener los propios sacerdotes y se ha de inculcar también al resto de los fieles mediante la debida formación moral de la doctrina de la Iglesia.

Hemos de ser conscientes de que las innovaciones tecnológicas suponen también cambios de valores. Esto ha ocurrido siempre, y ahora se nota en componentes esenciales de lo humano. Así una de las paradojas de la actual sociedad de la información es que es precisamente la propia verdad la que se le ha tornado para muchos imposible con lo que esto supone de carencias para la transmisión de la fe cristiana. Es más, constatamos que un inadecuado y abusivo uso de los modernos medios está produciendo, especialmente en los más jóvenes, la pérdida de interioridad que lleva a ignorar la dimensión espiritual y trascendente de la persona, así como la propagación del contacto superficial que dificulta el encuentro personal y relacional, sobre todo en la familia, con una predominante tendencia al anonimato, al espectáculo y a la excitación de los sentimientos, así como a la sustitución de la verdad por la opinión en un creciente relativismo.

7. Valoramos los efectos benéficos y los recursos que las nuevas tecnologías de la comunicación suponen para la pastoral de la Iglesia y el progreso humano, y alentamos su uso personal y pastoral en las comunidades cristianas, como hacen los documentos Iglesia e Internet [02] y Ética en Internet [03], pero a la vez hemos de poner en guardia frente a los efectos negativos que se puedan producir desde el punto de vista antropológico, ético y educativo, por parte de las nuevas tecnologías de la comunicación si no se usan adecuadamente por emisores y receptores.

8. Ya que estamos en el Año Sacerdotal y en esta Jornada de las Comunicaciones Sociales tiene un protagonismo especial el sacerdote, no podemos dejar de hacer una clara denuncia de la parcialidad con la que es tratada con frecuencia la figura y misión del sacerdote en muchos medios de comunicación en los que, faltando a la verdad y tan injustamente, se generaliza sobre la inmensa mayoría del clero la sospecha de comportamientos inmorales y delictivos de una minoría infiel de sacerdotes y religiosos. Todos lamentamos con mucho dolor el daño producido, a la vez que nos solidarizamos con las víctimas a quienes hay que acompañar con más caridad y justicia.

La heroica y fiel trayectoria de santidad y entrega a los demás de la inmensa mayoría de los más de cuatrocientos mil sacerdotes de hoy, así como de los que les han precedido, muchos de los cuales están en la gloria de los altares, no puede quedar oscurecida y relegada hoy a las páginas de sucesos por algunos medios, cuando no ridiculizada en series de ficción. No queremos un trato privilegiado o de favor, sino la verdad y la justicia: la de dar a cada uno lo suyo también en la información.

9. Se trata de salvaguardar en todo la dignidad y los derechos del ser humano y la búsqueda del bien común. Para ello el Papa Benedicto XVI nos invita a llevar a cabo en el mundo digital de la comunicación una verdadera diaconía de la cultura: "Sin temores queremos adentrarnos en el mar digital, afrontando la navegación abierta con la misma pasión que desde hace dos mil años gobierna la barca de la Iglesia. Más que por los recursos técnicos, aún necesarios, queremos cualificarnos habitando este universo con un corazón creyente, que contribuya a dar un alma al ininterrumpido flujo comunicativo de la red. Esta es nuestra misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de cada creyente que trabaja en los medios de comunicación es allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus verdaderas necesidades espirituales; ofreciendo a los hombres que viven en este tiempo 'digital' los signos necesarios para reconocer al Señor" [04].

Pedimos a los comunicadores cristianos que sigan poniendo "alma" en el mundo de los medios con su vocación y trabajo, realizados con profesionalidad y espíritu de servicio a favor de las personas y de la entera sociedad, a la vez que con coherencia a su identidad cristiana. A ellos va de manera especial nuestra cercanía, agradecimiento y aprecio por la labor que desarrollan junto con sus compañeros de profesión, para quienes también tenemos en esta Jornada un recuerdo agradecido.