Día de la Iglesia Diocesana “Germanor” 2015

El Día de "Germanor" 2015 o Día de la Iglesia diocesana nos pide un año más hacernos conscientes de que formamos parte de la familia de los hijos de Dios, que nos reúne en familia de familias. Y ¿cómo nos podríamos desentender de nuestra propia familia? Lo ha expresado recientemente el Papa Francisco diciéndonos que teníamos que hacer de la Iglesia "una casa de acogida", una "familia hospital" en la que todos tengan cabida porque sus puertas están siempre abiertas, y nunca debe convertirse en secta exclusiva. Decía el 9 de septiembre pasado: "La Comunidad cristiana es la casa de aquellos que creen en Jesús como la fuente de la fraternidad entre todos los hombres (...) ¡Las iglesias, las parroquias, las instituciones con las puertas cerradas no son iglesias, sino museos!". Y aún, "contra los 'centros de poder' ideológicos, financieros y políticos, reafirmamos nuestra esperanza en estos centros del amor; centros evangelizadores, ricos de calor humano, basados ​​en la solidaridad y la participación". Esta es la Iglesia querida por Jesús que, por el don del Espíritu Santo, vamos cooperando a construir entre todos.

De hecho vivimos nuestra fe personal en una casa-comunidad, una familia de ambiente fraterno, y así debe ser, casa de hermanos, hijos de un mismo Padre, siempre abierta y llena de misericordia. Una Iglesia que cuenta con miles de historias gracias a cada uno de nosotros, ya que entre todos la forjamos como templos del Espíritu Santo, y unidos contribuimos al fortalecimiento de la comunidad cristiana a la que pertenecemos. Cada uno es una historia que el Espíritu Santo va escribiendo con nuestra propia colaboración. Sin estas historias de personas, de acción de la gracia, nuestra Parroquia y nuestra Diócesis no serían las mismas.

Para que se pueda llevar a cabo, necesitamos la colaboración económica de todos, por pequeña que sea. La casa hay que mantenerla y hacerla realmente acogedora por más que sencilla y austera. Así podremos desarrollar la misión eclesial que Jesús nos ha confiado: desde la acción caritativa y social, hasta el anuncio de la buena nueva, la catequesis, la celebración de los sacramentos, los centros de “esplai” y de atención a las familias, etc. Y la caridad nos urge a salir con nuestra presencia para acoger y ayudar a todos.

Si somos conscientes de lo mucho que nos ha dado a cada uno nuestra Parroquia y nuestra Diócesis, también nos haremos más conscientes de que tenemos que contribuir cada uno según la medida de sus posibilidades y de su generosidad, ya que “Dios ama al que da con alegría” –dice San Pablo- “Siempre seréis ricos para toda largueza, la cual, por medio de nosotros, suscitará acción de gracias a Dios” (2Cor 9,7.11). Os agradezco que ayudéis a la economía de la Diócesis, a los sacerdotes y a las Parroquias e Instituciones diocesanas. ¡Gracias porque entre todos lo vamos haciendo todo!