Del Capitolio a nosotros

El discurso claro y valiente del Papa Francisco en el Capitolio de Washington (24/09/15) puede aportarnos luz en estos momentos políticos que vivimos, al inaugurar un nuevo período parlamentario los catalanes y preparar elecciones al Parlamento español y a los Comunes de Andorra. Los temas tratados nos ayudan a centrarnos en las cosas esenciales. Lo resumo para encontrar grandes enfoques que nos ayuden en nuestra vida social y política:
  • El Papa Francisco destacó la importancia de la política como vocación de servicio a la sociedad, para "favorecer las necesidades de todos sus miembros, especialmente de los más vulnerables". Es luminoso para nuestro presente.
  • Recordando el pasado del país americano, debemos apostar con trabajo, abnegación y con la propia sangre para forjar un futuro mejor, como camino de regeneración de la política, apelando al pasado, a sus raíces. Y en este sentido, el Papa pidió que los políticos opten siempre "por generar procesos, más que por ocupar espacios". "Un pueblo con alma, logra siempre salir adelante con dignidad". A nosotros se nos presenta este reto: ¡el alma!
  • En el Capitolio recordó cuatro grandes figuras de América: Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton. En Cataluña los católicos hemos aportado grandes figuras que nos siguen orientando como S. Pedro Nolasco, S. Pedro Claver, el beato Ramón Llull, el obispo Torras i Bages, Mn. Cinto Verdaguer, Antoni Gaudí o el Cardenal Vidal i Barraquer...
  • El Papa denunció que el mundo sea "un lugar de conflictos violentos, de odios nocivos, de atrocidades cometidas incluso en nombre de Dios y de la religión". Por ello hizo un llamamiento a "combatir la violencia perpetrada en nombre de la religión", y "proteger las religiones, las ideas, las personas". Para vencer la violencia, hay que dar una "respuesta de esperanza y de reconciliación, de paz y de justicia". También a nosotros se nos pide devolver la esperanza, corregir las injusticias, promover el bienestar de las personas y de los pueblos.
  • Con valentía expuso su preocupación por las nuevas formas de esclavitud, por los indígenas, los refugiados, por la abolición de la pena de muerte, sin perder el espíritu de solidaridad internacional, y devolver la dignidad a los excluidos, luchando "contra la pobreza y el hambre", denunciando la industria armamentística, que hace negocio con "dineros manchados de sangre", y exigió terminar con el tráfico de armas.
  • Pidió que la economía sea "solidaria y sostenible", con una justa "distribución de la riqueza", y una política que no sea "esclava de la economía y de las finanzas". Y en la línea de su encíclica sobre la creación, reclamó que se reoriente el rumbo y la degradación medioambiental, a fin de tener mejor cuidado de la naturaleza.
  • El Papa destacó la "riqueza y la belleza de vivir en familia", pero lamentó las dificultades que tienen muchos jóvenes para formar un hogar, "porque no tienen futuro".
  • Y acabó alabando la libertad: "Una nación es grande cuando defiende las libertades", "cuando permite soñar con la plenitud de derechos", y cuando "lucha por la justicia y por la causa de los oprimidos". Un pueblo es grande, "cuando la fe se hace diálogo y siembra paz".
El discurso del Papa Francisco en el Capitolio ha sido una llamada a la esperanza, una llamada a humanizar nuestro mundo, desde la solidaridad con los que más sufren, desde la fraternidad con los refugiados y los más vulnerables de nuestra sociedad, y desde la libertad y la lucha por la justicia y por la causa de los oprimidos. Es todo esto lo que regenerará nuestra vida social y política.