Vive Cristo, esperanza nuestra (1)

“Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo”. Así empieza la Exhortación apostólica posterior al Sínodo de los Jóvenes, celebrado del 3 al 28 de octubre de 2018. Una exhortación que el Santo Padre Francisco dirige a los Jóvenes y a todo el Pueblo de Dios, firmada en el Santuario de Loreto el 25 de marzo de 2019. No podemos dejarla pasar. A todos nos interesa, nos convoca y nos estimula, y por eso miraré de resumirla durante este mes de agosto. La encontraréis aquí.  El Papa afirma que se dejó inspirar por la riqueza de las reflexiones y diálogos del Sínodo, de tal forma que su palabra está “cargada de miles de voces de creyentes de todo el mundo que hicieron llegar sus opiniones al Sínodo”.

El texto consta de una breve introducción y de nueve capítulos.

1.- El primer capítulo (nn. 5-21 del documento) titulado “¿Qué dice la Palabra de Dios sobre los jóvenes?”, muestra cómo las Sagradas Escrituras están penetradas por el amor de Dios hacia los jóvenes, saliendo Dios a su encuentro en muchas ocasiones, para manifestarles su amor.

2.- El segundo capítulo (nn. 22-63), Jesucristo siempre joven, reflexiona sobre el Jesús joven entre los jóvenes y ejemplo de los jóvenes y consagrarlos al Señor. Ya el Sínodo dijo que la juventud es una etapa original y estimulante de la vida, que el propio Jesús vivió, santificándola. La juventud de Jesús (nn. 23-29) puede resultar inspiradora para todo joven que crece y se prepara para realizar su misión (nn. 30-33). A continuación, se pone el acento en la juventud de la Iglesia (nn. 34-42), que es joven cuando se deja renovar y está atenta a los signos de los tiempos. Y termina centrándose en María, la muchacha de Nazaret, y presenta el testimonio de diversos jóvenes santos (nn. 43-63).

3.- “Vosotros sois el ahora de Dios” se titula el capítulo tercero (nn. 64-110) porque los jóvenes ya son el presente del mundo pues lo enriquecen con su aportación. Partiendo de una actitud “en positivo” sobre la juventud, subraya como existen “muchas juventudes” porque existe una pluralidad de mundos juveniles con circunstancias muy diversas entre ellos. Y analiza lo que les pasa a los jóvenes en dos casos concretos: los jóvenes de un mundo en crisis y los deseos, heridas y búsquedas de los jóvenes. También analiza el ambiente digital dónde se mueven los jóvenes, dirige una mirada sobre los migrantes como paradigma de nuestro tiem(nn.95-102) po y reflexiona sobre el objetivo de poner fin a todo tipo de abusos en la Iglesia .

4.- El capítulo cuarto (nn. 111-133) trata El gran anuncio para todos los jóvenes” y se basa en presentarles un Dios que es amor a través de Cristo que salva pues ¡Él vive!. Jesucristo no es sólo un buen ejemplo del pasado, sino que Él nos llena con su gracia, nos libera, nos transforma, nos sana y nos consuela. Es alguien que vive. Es Cristo resucitado, lleno de vitalidad sobrenatural, vestido de infinita luz. Finalmente, el capítulo termina recordando como en estas tres verdades –Dios te ama, Cristo es tu salvador, y Él vive– aparece el Padre Dios y aparece Jesús. Donde están el Padre y Jesucristo, también está el Espíritu Santo que da vida (nn. 130-133).