Amemos nuestra Catedral de Santa María de Urgell

La solemnidad de la Asunción de la Virgen María del próximo día 15 es la fiesta principal de nuestra Catedral de La Seu d'Urgell, dedicada a Sta. María desde siempre. Como iglesia madre de la Diócesis, acoge las celebraciones centrales de la vida diocesana. Construida en el siglo XII, ha sido testigo de lo que cada generación de cristianos de Urgell han vivido en su encuentro con Dios, y en la adoración a su Santo Nombre, buscando a la vez la felicidad, la paz y el amor que vienen de Dios, como respuesta a los grandes interrogantes de la existencia. Fue construida por el obispo San Odón después de que se resquebrajara la anterior del siglo XI, construida por el obispo San Ermengol, que ya la había edificado sobre otra preexistente. Es el centro de esta bella ciudad de los Pirineos que es La Seu d'Urgell, y la imagen de Santa María de Urgell, invocada y venerada en el absis central del presbiterio, nos regala a su Hijo el Salvador, que siempre nos ofrece el Evangelio y nos bendice abundantemente.

La Catedral ha sido y es el centro de la vida de la población, con su bellísimo claustro y sus celebraciones, las cofradías que aquí se han fundado, y los obispos y sacerdotes santos, sabios, historiadores, políticos y músicos que aquí han vertido sus conocimientos. Miembros eminentes de su Capítulo de Canónigos han sido desde san Josep de Calassanç, fundador de las Escuelas Pías, la primera escuela pública europea abierta a todos, hasta Pau Claris, héroe de la nación catalana, o Joan Brudieu, polifonista eminente del siglo XVI.

Como lugar central de la predicación del Evangelio de Jesús, de la santificación sacramental y del gobierno pastoral del Obispo de Urgell, la Catedral de Santa María irradia su influjo benefactor y santificador en toda la Diócesis, la más extensa de Catalunya, con 7.630 Km2. y 363 parroquias. El Obispado de Urgell, que tiene aquí su centro espiritual, comprende en su interior el Principado de Andorra -del cual el obispo es Señor y Copríncipe desde el siglo XIII- y abraza las comarcas catalanas que van desde el Valle de Aran hasta el Ripollès y el Santuario de la Virgen de Núria, Patrona de toda la Diócesis, así como el Pallars y la Cerdanya hasta la Noguera y el querido Santuario del Santo Cristo de Balaguer; desde la Segarra y el Pla de Urgell hasta Artesa de Segre, Tremp y el Valle de Boí. Todos los pueblos y parroquias del Obispado de Urgell se unen al ministerio del Obispo de Urgell que aquí tiene su sede y su altar.

Amemos y deleitémonos de la Catedral con fe y admiración, para captar la belleza pura de su románico. Las bestias y los animales muy desgastados que nos acogen en la entrada nos alertan de los grandes peligros de que somos liberados si entramos con confianza de hijos en la Iglesia de Dios. Dentro de este edificio, "el edificio más grande del románico catalán" según Josep Pla, está Jesucristo, Crucificado y Resucitado, que se ha hecho Palabra iluminadora, proclamada desde el ambón, y Pan de vida, que se ofrece en el altar que es el centro de todo, con una ara antiquísima, del obispo San Justo.

Amemos esta sagrada basílica con respeto y emoción. Dejemos que su arte y sus piedras nos hablen. Tengamos ojos para ver los detalles de su belleza tan antigua y tan noble, y abramos los oídos para escuchar las plegarias y los cantos que aquí reposan. Dejemos que emerjan los anhelos más íntimos de nuestro propio corazón, y descubriremos cómo la belleza nos puede llevar por caminos de una felicidad nueva y nos puede conducir por la senda de la verdad "que nos hará libres."