Cáritas necesita que le ayudemos a ayudar

Hace unas semanas fueron presentadas las Memorias de Cáritas Diocesana de Urgell y Cáritas Nacional de Andorra, que muestran lo que la caridad de nuestra Iglesia diocesana va realizando, a lo largo del año, al servicio de los hermanos más necesitados. Es como una llovizna, quizás imperceptible, pero que muestra que el amor lo ponemos en obras y de verdad. Gracias a la generosidad de muchas personas, la comunidad cristiana va llevando a término, así, una de sus grandes finalidades, ser en medio del mundo el rostro del amor de Cristo para todos, especialmente para los más pobres y necesitados.

Es bueno recordar que Cáritas de Urgell no está sola, sino que trabaja en cooperación con las otras Cáritas de las 10 Diócesis de Catalunya, y con la red española confederada de Cáritas, que está constituida por 68 Cáritas diocesanas como la nuestra. Se da, pues, el trabajo coordinado de más de 65.000 personas voluntarias, que representan el 90 por ciento de los recursos humanos de la institución en toda España. La acción que se va llevando a término para erradicar la pobreza tiene también una amplia dimensión internacional que funciona a través de 154 Cáritas nacionales, con presencia en 198 países y territorios, integradas en Cáritas Internacional.

Nosotros no somos tan grandes, pero hacemos mucho si se mira nuestra proporción. En Cáritas Urgell y Cáritas Andorrana en 2008 hemos hecho circular recursos por valor de 670.000 euros, de los cuales bien pocos para pagar personal, puesto que tenemos 230 voluntarios trabajando y sólo 21 personas a sueldo entre las dos Cáritas. Debemos valorar que la acogida social de Cáritas sea tan buena, pues sus ingresos revelan la generosidad de los cristianos y de tantas otras personas. También apreciamos la información de quienes trabajan en Cáritas que nos aportan datos iluminadores sobre la situación de grave crisis económica que actualmente vivimos. En Urgell se han incrementado las atenciones en un 14% ya en el 2008, los proyectos de voluntariado social se han implementado más, se incrementa la venta y promoción de productos solidarios y los programas de inserción laboral están significando un auténtico apoyo a las personas que más lo necesitan, puesto que algunos programas como Actívate han doblado la participación de sus usuarios. Nos planteamos abrir algún piso para acoger personas con necesidades graves o bien abandonadas, y también mayores ayudas para la vivienda.

Pronto muchos tendrán vacaciones, y seguramente serán de contención del gasto familiar, claro está. Pero yo os animo a vivirlas como unas "vacaciones solidarias". ¿Por qué no compartir una parte de lo que pensábamos gastar con quienes más lo necesiten, y entregarlo a Cáritas? ¿Por qué no hacer participar a los niños y jóvenes en este "compartir" solidario? San Pablo, que debe ser nuestro faro orientador en el momento de amar con obras y no sólo con palabras, nos enseña que "el sembrador mezquino tendrá una cosecha mezquina, el sembrador generoso la tendrá generosa. Que cada cual dé aquello que ha decidido en su corazón, no a disgusto ni por fuerza, pues Dios ama a quien da con alegría" (2 Cor 9,6-7). Gracias a todos los que hacéis posible que el amor sea diáfano a través de Cáritas de Urgell y Cáritas Andorrana, y colaboráis por que la Iglesia continúe ayudando y sirviendo en nombre de Cristo. ¡Gracias por "ayudarnos a ayudar"!