Predicación a la Hermandad de la Soledad de Sevilla

Los días 5 y 6 de marzo, el Arzobispo de Urgell y Copríncipe presidió la Eucaristía y la Procesión del Santísimo del final del solemne Quinario y al día siguiente la Función principal en la Hermandad de María Santísima en su Soledad, de la parroquia de San Lorenzo de Sevilla, que tiene sus orígenes en el siglo XVII. Fiesta grande para iniciar la Cuaresma, con la preparación del Quinario que predicó el joven sacerdote Rv. José Francisco Durán Falcón, Delegado Diocesano de Pastoral Juvenil de Sevilla.

El Arzobispo Vives fue recibido por el Hermano Mayor Sr. José Rodríguez García y la Junta de la Hermandad con el Director espiritual y Rector de la Parroquia, Rv. Francisco de los Reyes Rodríguez López. Le mostraron las últimas restauraciones y presidió la Santa Misa en la que “protestaron”, o renovaron las Reglas y la fe cristiana recibida. Acto siempre emotivo y esperado.

Su homilía comentó las lecturas del 1er. Domingo de Cuaresma, con las tentaciones de Jesús. Puso de relieve la fuerza del Espíritu que nos hace crecer y nos sostiene en las tentaciones. María es el rostro que nunca debemos dejar de amar y buscar. Ella nos acompaña para irnos configurando en el misterio pascual de Cristo.

Insistió en que durante la pandemia hemos aprendido nuestra vulnerabilidad y ha hecho surgir mucha solidaridad, pero han quedado muchos colectivos heridos.

Y ahora nos toca enfrentar la guerra de invasión rusa de Ucrania, que nos pide reacción, oración y solidaridad.

Una comida de concordia de la Hermandad cerró los actos en los que participaron muchos jóvenes, y en la sobremesa se dieron muchos agradecimientos a la “caridad” de la Hermandad, la formación permanente y el proyecto “Azarias” para favorecer la educación de personas con pocos medios. Apareció así la vida de la Hermandad, de la que Mons. Vives también participa.