Retiro de fin de semana para los laicos en Balaguer

En el Santuario del Sto. Cristo de Balaguer, los días 25, 26 y 27 de marzo, tuvo lugar el retiro para los laicos y religiosos de Urgell de Cuaresma y Pascua, predicado por el Arzobispo de Urgell Joan-Enric Vives. Asistieron 28 personas bajo la coordinación de Mn. Antoni Elvira, Vicario episcopal de Pastoral y Director de la Escuela de Formación Permanente del Obispado de Urgell.

En un clima de silencio y de oración, el Arzobispo Joan-Enric, acompañó este retiro en la etapa diocesana del Sínodo de Obispos, ayudando a los participantes a profundizar en su espiritualidad pascual, bautismal y sinodal.

En los 6 espacios de predicación profundizó en varios temas relacionados. El primero, disponerse en el retiro, en la oración mantenida y en acoger la voluntad de Dios, como la Virgen María, en la Anunciación. En la noche de ese primer día, en una vigilia de oración, el Arzobispo y los participantes consagraron el mundo y Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María. En el segundo espacio, el sábado, se profundizó sobre lo que marca nuestro momento histórico de pandemia, guerra y sinodalidad, proponiendo la intercesión, la conversión y la fe en la Buena Nueva. En tercer lugar, profundizaron sobre la paternidad misericordiosa de Dios y el don inmerecido de la filiación del cristiano. En cuarto lugar, que somos hijos perdonados y salvados por el Bautismo, con una vocación y misión muy grandes. En quinto lugar, les propuso dar gracias por la comunidad eclesial que nos ha sido dada, que es nuestra familia, una Iglesia en camino, en salida y hospital de campaña, animada por el Espíritu Santo. Por la noche, en una vigilia de adoración, se agradeció el amor gratuito de Dios y se bendijo la Diócesis y el mundo con el Santísimo Sacramento. Al día siguiente, domingo, en el sexto bloque se profundizó sobre el misterio de la Iglesia casa y escuela de comunión y Pueblo de Dios en marcha, guiado por el Espíritu, teniendo por modelo la primera comunidad cristiana. El Arzobispo desarrolló en 10 puntos los ejes de la espiritualidad sinodal para el cristiano.