Confirmaciones en el Santuario de la Virgen de Meritxell (Canillo)

El domingo 18 de septiembre el Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives, administró el sacramento de la Confirmación a 19 jóvenes de la Parroquia de Canillo en el Santuario-Basílica de la Virgen de Meritxell. Concelebraron con el Arzobispo el Rector de Canillo y encargado del Santuario, Mn. Ramon Rosell, y el secretario Mn. David Codina. Asistieron los Consejeros de Común Begoña Rubio Manzano; Rafel Casal Carboné y Elisabeth Font Álvarez, que al término de la celebración eucarística dirigió unas palabras a los jóvenes confirmados, en nombre del Comú. En ella participaron una gran cantidad de fieles.

En su homilía el Arzobispo Joan-Enric recordó las palabras que había pronunciado pocos días antes en el mismo Santuario-Basílica de Meritxell en la fiesta de la Virgen de Meritxell animando a los jóvenes a “no abaratar los sueños”. Les animó a ser jóvenes comprometidos con ideales altos, que no se conforman con poco, sino que tienen aspiraciones altas como la fe, la familia, la bondad y el servicio. Mons. Vives les exhortó a ser personas de fe que no renuncian a sus raíces cristianas, y glosando las lecturas de la Palabra de Dios proclamadas, les animó a que el dinero y la competición por tener no les ahogara lo más importante que es su interior, la fe, y el ser personas de provecho. Jesús advierte que hay cosas que pueden quitarnos la auténtica felicidad si no las sabemos situar en su lugar justo, como por ejemplo, el dinero y las riquezas, y animó a los jóvenes a ser desprendidos, austeros y sencillos, poniendo su felicidad, no en los bienes de la tierra, sino en los valores auténticos y perdurables: la fe, la familia, el servicio, el cuidado de la naturaleza, la solidaridad hacia los más pobres. El Arzobispo felicitó a los padres y padrinos que se han interesado por la educación cristiana de los adolescentes y jóvenes y les exhortó a continuar siempre la labor de acompañamiento de sus hijos e ahijados. Finalmente, dirigiéndose a los jóvenes, les explicó cómo recibían aquel día la plenitud del Espíritu Santo que bajaría sobre ellos y les haría sus testimonios y les marcaría, tatuaría, sellaría, para siempre.

Al final de la Misa el Arzobispo regaló a los jóvenes confirmados un Nuevo Testamento animándoles a leer cada día un breve fragmento, la Parroquia de Canillo les regaló un libro sobre la historia del Santuario-Basílica de Meritxell, y el Comú un bolígrafo.