Romería de la Virgen de Canòlich (St. Julià de Lòria, Andorra)

La Parroquia de Sant Julià de Lòria (en Andorra) celebró con mucha alegría el 30 de mayo la tradicional Romería de la Virgen de Canòlich, patrona de la Parroquia. El Santuario de la Virgen -situado a 1.635 m. de altitud, en las laderas de levante de la Serra Plana- recibió 1.259 visitas durante los seis días previos a la fiesta.
Todos los fieles eran conscientes de que el de este año era un encuentro atípico y han aprovechado durante la semana para ir a rezar o poner un cirio a la patrona de la parroquia. Y es que, tal y como explicó el Rector, Mn. Josep Chisvert, la situación actual, derivada de la pandemia del coronavirus, condiciona la celebración de uno de los días más especiales para la parroquia laurediana: el Aplec de Canòlich. "Siguiendo las recomendaciones de nuestras autoridades sanitarias hemos adaptado el formato de la celebración de este año", indicó, para añadir que "durante toda la semana el santuario ha estado abierto de manera ininterrumpida de 10 a 18 horas y atendido por voluntarios y personal del Común que procuraba que se siguieran las recomendaciones sanitarias".
Sin embargo, el día 30 de mayo, último sábado de mayo, Fiesta de la Virgen de Canòlich, se celebró la Eucaristía a puerta cerrada y fue retransmitida en directo por el Canal Lòria y en el dial 168 de Andorra Telecom para todos los Valles de Andorra.
En su homilía Mn. Chisvert remarcó como dicen los gozos a loor de la Virgen de Canòlich "Puix que sou la Protectora de Laurèdia i ses contorns; De Canòlich Reina santa empareu vostres devots". Animó a los fieles a poner su mirada en María, especialmente en medio de las dificultades de la vida, como estamos viviendo durante esta pandemia. María se puso en camino para visitar a su prima Isabel con 3 objetivos: felicitar, compartir y servir, movida por el amor. Exhortó a los fieles a imitar las virtudes de María y hacer realidad el lema del Principado de Andorra: "Virtus, Unita, Fortior" para saber resurgir con creatividad de la difícil situación vivida por la pandemia de la Covid-19. Finalmente exhortó a vivir con fidelidad a las raíces y los valores recibidos en herencia, especialmente la fe cristiana. Con Canòlich queremos ser una Iglesia que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacristías y que sirve para acompañar nuestra vida y sostener nuestra esperanza. Todos ellos son signos de unidad de un pueblo noble y digno. Como la Virgen de Canòlich, queremos ser una Iglesia que construye puentes, rompe muros y siembra reconciliación. Como la Virgen de Canòlich, queremos ser una Iglesia que acompaña todas las situaciones de vulnerabilidad, y nos sigue manteniéndonos comprometidos con la vida, con la cultura y con la sociedad.
En el ofertorio el Cuerpo de Danza del Esbart Lauredià y el grupo de música folk Andosins del Esbart Lauredià ofrecieron sus interpretaciones en loor de la Virgen y presentaron el pan y el vino para la Eucaristía.
Además de la Eucaristía, en el aparcamiento del Prat Nou tuvo lugar, durante todo el día, el reparto de 6.000 panes bendecidos, que fueron distribuidos por las Autoridades de la Parroquia siguiendo las mismas medidas de seguridad.
El Rector de la Parroquia afirmó que, "la comunidad cristiana es una comunidad viva". En este sentido, valoró que "quizás hemos estado más unidos que nunca desde la distancia del confinamiento y por eso no hemos renunciado a vivir la Festividad de Canòlich, aunque fuera de un modo diferente".
También expresó que "durante todo este tiempo de confinamiento cada día hemos celebrado la Eucaristía y la participación ha sido a través de la televisión, desde casa, desde las habitaciones del hospital Nuestra Señora de Meritxell o desde las diferentes residencias del país". Y consideró que esta situación "ha sido una oportunidad virtual de poder estar unidos en la oración y en la celebración de la fe en estos momentos que para algunas familias no han sido fáciles. La fe y la esperanza han sido eje para muchas personas en este momento de pandemia".
En esta línea, remarcó que "la crisis sanitaria que estamos viviendo está teniendo muchas consecuencias sociales y económicas, todos somos conscientes. Hay familias más vulnerables que se han quedado sin ingresos económicos por la falta de trabajo". De hecho, desde el Rebost solidario de Cáritas laurediana están atendiendo entre 40 y 45 familias y les facilitan productos básicos, que se une a la acción que Cáritas Nacional Andorrana está llevando a cabo en todo el País.