Domingo de Pascua.- Pontifical en la Catedral, bendición apostólica y Caramelles

El Domingo de Pascua florida día 21 de abril, toda la Diócesis los sacerdotes y diáconos se multiplicaron para que se pudiera celebrar al máximo la gran solemnidad de la Resurrección del Señor. "Hoy es el día en que ha actuado el Señor. Sea nuestra alegría y nuestro gozo", dice el salmo responsorial de este día, y estas palabras resonarán a lo largo de todo el tiempo pascual.

En la Catedral de Sta. María de Urgell el Arzobispo ha oficiado una solemne Eucaristía pascual, con la renovación de las promesas bautismales de los fieles y con la bendición apostólica, con indulgencia plenaria. Muchos asistentes que llenaban el templo y Mn. Ignasi Navarri y Mn. Josep M. Solé concelebrando, le han acompañado.

En la homilía el Arzobispo felicitó la Pascua, y ha pedido que seamos testigos gozosos y pacíficos de la fe en Jesucristo muerto y resucitado, y que la luz del Espíritu ayude a ir más allá a la razón, para dejarse guiar por el amor y la fe, y creer con confianza en los Evangelios y en los testimonios, y aún, en la presencia viva del Señor en el interior del propio corazón donde Él siempre nos hablará y acompañará. También ha tenido palabras de apoyo y condena por los cristianos y otras personas asesinados en Sri Lanka aquella mañana en el terrible atentado terrorista, y también se ha quejado y ha hablado del dolor que le producía que en su ciudad un grupo numeroso de jóvenes s hubiera dedicado a un "birracrucis" con cervezas, el Viernes Santo, al terminar la procesión, haciendo escarnio y mofa de Jesús camino del Calvario y de la procesión tan tradicional en la ciudad de la Seu en el Viernes Santo. Pidió que esto nos llevara a una reflexión y que las familias y las autoridades de la ciudad reaccionamos, para que no se dé este ataque a los sentimientos religiosos y que la libertad religiosa y de culto reciban el apoyo que se merecen los cristianos y las tradiciones seculares que han forjado esta Ciudad de la Seu, con tanta gente como la prepara y participa respetuosamente.

Al terminar tuvieron lugar la cantada de Caramelles al salir de misa, los Caramellaires de la ciudad, con los música, todos ellos dirigidos por Lluís Obiols, los que se unió el arzobispo en dos canciones.