Celebración de San Odón, Patrón de la ciudad de La Seu d'Urgell

El domingo 7 de julio del Arzobispo de Urgell Mons. Joan-Enric Vives acompañado del Vicario General y Rector de la Parroquia de St. Ot de La Seu de Urgell, Mn. Ignasi Navarri, del Decano del Capítulo Catedral, Mn. Xavier Parés, y otros sacerdotes residentes en la ciudad, presidió la solemne celebración eucarística en la Catedral para conmemorar la solemnidad litúrgica de San Odón, Patrón de la Parroquia y de la ciudad de La Seu d'Urgell. Asistieron el Ilmo. Sr. Alcalde, Sr. Jordi Fàbrega; representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y una buena cantidad de fieles de la ciudad que quisieron honrar el Santo Patrón a quien se le atribuye la actual Catedral Románica del s. XII, joya del patrimonio catalán.

En su homilía el Sr. Arzobispo glosó la figura de San Odón como un gran Pastor de Urgell que veló por dignificar el culto litúrgico de Urgell y que impulsó la construcción de la actual catedral románica, y que se dedicó totalmente a los pobres y necesitados de su tiempo. Destacó como San Odón se inscribe en la larga y fecunda cadena apostólica de pastores que han regido la sede de la Diócesis de Urgell. Glosó que los pastores que rigen la comunidad eclesial, conocemos y vivimos con alegría que Jesús es nuestro Buen Pastor. Él de hecho es el único Pastor, y el Jefe de los Pastores, pero que nos pastorea a través de sus ministros, que debemos estimar y valorar.

Destacó que los pastores, como nos dice el Papa Francisco, van delante del rebaño para defender y dar la cara por él, abriendo el camino. Van detrás, para ayudar a las ovejas más débiles y miedosas, las débiles y que van más lentas. Y también en medio del rebaño, porque el pastor también debe aprender del mismo rebaño que tiene un "sensus", un sentido, por sí mismo, dado por el Espíritu Santo, y que el pastor debe saber captar y humildemente seguir. Glosando el Evangelio proclamado en la solemnidad de San Odón, exhortó a los fieles a saber vivir el mandamiento nuevo del amor que San Odón intentó vivir a lo largo de toda su vida, amando a los demás con gestos concretos. Por eso animó a saber superar las legítimas diferencias y trabajar por la comunión del tejido eclesial y social de la ciudad de La Seu d'Urgell, con una actitud de perdón y amor mutuo magnánimo que haga capaz a todos de convivir en concordia y paz.

San Odón fue Obispo de Urgell y era hijo de los condes de Pallars Sobirà, Artau I y Lucía. De primero los padres lo dedicaron a las letras, luego cambió los libros por las armas durante algún tiempo. Posteriormente fue ordenado sacerdote por el obispo de Urgell Guillem Arnau de Montferrer (1092 a 1095). Según la documentación, consta que el año 1087 era arcediano de La Seu de Urgell y es mencionado como obispo electo de Urgell el 1095, cuando su antecesor aún tenía el cargo episcopal. Hay que pensar que obtuvo el beneplácito del obispo saliente y de la comunidad canonical urgellenca. Por lo que se desprende de los documentos, se cree que fue nombrado obispo en 1097, ya que en un documento del 28 de mayo de este año se la nombra como novi electi episcopi y el 23 de octubre ya se le llama urgellensis sedis episcopus.

San Odón de Urgel intentó mantener un equilibrio de poderes tanto a nivel político como eclesiástico, de los que destacan las convinencias con los condes. Durante su pontificado consagró varias iglesias y promovió la construcción de otras, entre las que sobresale la catedral de Urgell. Se conserva la carta con la que se dirigió a sus fieles, otorgando abundantes indulgencias a todos los que con sus donativos anuales contribuyeran a rehacer la catedral 'casi quebrada' ( 'pene fracta'). El año 1098, a instancias de Odón, el papa Urbano II confirmó los bienes y el territorio del obispado de Urgell. Murió el 7 de julio de 1122 y su sucesor, Pere Berenguer, pidió su canonización enseguida.

Al finalizar la Eucaristía se cantaron los antiguos gozos a loor de San Odón y se bendijo la torta que luego sería repartida en el exterior del templo con vino a los asistentes para compartir un rato de hermandad, y el Ayuntamiento ofreció la tradicional baile de sardanas al abrigo de la Catedral, joya de la ciudad.